El club rojiblanco invierte 123 millones de euros en cinco fichajes clave y recauda casi 60 en un cierre de mercado marcado por salidas de peso y gestiones contrarreloj


El Atlético de Madrid ha clausurado el periodo estival de traspasos tras una jornada frenética en las oficinas del Metropolitano, donde la dirección deportiva apuró los plazos reglamentarios del 1 de septiembre para reconfigurar el vestuario. El objetivo prioritario pasaba por apuntalar posiciones clave sin desestabilizar en exceso el balance económico, lo que obligó a gestionar entradas y salidas de manera simultánea hasta el último minuto.

En este contexto, el saldo final de las operaciones deja sensaciones encontradas en el cuerpo técnico, que ve compensada la llegada de cinco futbolistas de primer nivel con la marcha obligada de nombres con mucho peso deportivo. De este modo, la entidad colchonera asume una renovación profunda que exigirá un encaje táctico inmediato para competir con garantías desde las primeras semanas de campeonato.

Inversión millonaria para apuntalar la columna vertebral

La mayor parte del gasto programado por el club se ejecutó durante los primeros compases del verano, destacando el desembolso de 40 millones de euros por el pivote danés Morten Hjulmand para otorgar equilibrio defensivo a la medular. Junto a él, la secretaría técnica ató el talento asociativo de Kang In Lee desde el PSG a cambio de 35 millones, complementando la parcela ancha con un perfil dinámico y creativo.

Por otro lado, la directiva cerró la contratación de Álex Grimaldo por 15 millones de euros procedente del Bayer Leverkusen, logrando que los tres jugadores se afiancen como pilares indiscutibles desde el arranque de la competición. Además, su rápida adaptación ha permitido que el equipo mantenga la regularidad sobre el terreno de juego, disipando cualquier tipo de duda sobre el rendimiento inmediato de estas inversiones iniciales.

Con el paso de las semanas, en pleno mes de agosto, la retaguardia se blindó con el fichaje del central Cristian Romero por unos 33 millones procedentes del Tottenham. Finalmente, sobre la bocina de la última jornada, Jonathan David recaló cedido por la Juventus con opción de compra de 25 millones, elevando el gasto global hasta los 123 millones de euros.

Salidas estratégicas para sanear las cuentas del club

La necesidad de liberar margen salarial precipitó la salida de ocho futbolistas, destacando la marcha de Antoine Griezmann rumbo a la MLS con la carta de libertad tras cerrar una etapa histórica con la elástica rojiblanca. En este sentido, la despedida del atacante galo supuso un punto de inflexión anímico para el club, que debió centrarse de inmediato en monetizar otros activos prescindibles.

Así, los ingresos en traspasos alcanzaron los 59 millones de euros gracias a las ventas de Matteo Ruggeri al Aston Villa por 25 millones, Thiago Almada a River Plate por otros 20 y Nahuel Molina a la Roma por 13 millones. A estas cifras se sumó la venta del canterano Julio Díaz al Sevilla por un millón adicional, aliviando de forma notable las obligaciones financieras de la entidad madrileña.

Para culminar esta operación salida, Clément Lenglet rescindió su vinculación y Nico González regresó a Turín tras vencer su préstamo, mientras que José María Giménez y Thomas Lemar encontraron acomodo en calidad de cedidos en el Deportivo y el Elche respectivamente. Con estos movimientos, la plantilla redujo fichas importantes, si bien Simeone pierde a efectivos con gran arraigo en la historia reciente de la institución.

Tensión administrativa y expedientes sin resolver en el límite

Las últimas horas del mercado estuvieron marcadas por el colapso burocrático, dejando en el limbo tres operaciones que se daban prácticamente por concluidas en los despachos colchoneros. El caso más llamativo fue el de Carlos Martín, cuya cesión a la UD Almería no pudo formalizarse porque la documentación entró con apenas unos segundos de retraso en la sede de LaLiga.

Como consecuencia de este desfase administrativo, el canterano deberá permanecer en la disciplina atlética al menos hasta el mercado invernal, pese a no entrar en los planes prioritarios del cuerpo técnico. Por su parte, la directiva tampoco consiguió concretar el fichaje del lateral zurdo Nicolás Tagliafico, quien se quedó fuera del proyecto por problemas insalvables para encajar su contrato dentro del límite salarial.

Finalmente, en una tesitura parecida se encuentra Obed Vargas, que continuará en la plantilla pese a haber quedado fuera de las primeras convocatorias oficiales del curso y buscar una salida durante todo el mes de agosto. De esta manera, el conjunto rojiblanco concluye un verano de máxima agitación en el que, junto a las caras nuevas, perduran vacíos estructurales que exigirán soluciones tácticas de urgencia.