Piastri equilibra la balanza de Woking tras superar los fallos eléctricos iniciales
Mantener la cabeza fría cuando todo se complica a tu alrededor es la cualidad que distingue a los buenos pilotos de los campeones. En esta temporada 2026, Oscar Piastri ha demostrado que tiene esa templanza, firmando su año de maduración definitiva en la Fórmula 1. Tras un inicio de campeonato para el olvido por culpa de la mecánica de su MCL40, el piloto australiano ha dado un salto de gigante, rodando al mismo nivel que Lando Norris y convirtiéndose en una pieza clave de la remontada de McLaren.
Después del Gran Premio de Canadá, la escudería británica respira en la tercera posición del mundial de constructores con 106 puntos. Por su parte, Piastri se mantiene firme en la sexta plaza del campeonato de pilotos con 48 unidades y dos podios en el bolsillo. Su regularidad en pista y sus horas de trabajo en la fábrica han sido fundamentales para corregir los defectos de un coche que empezó el año asustando a sus propios ingenieros.
El trabajo silencioso en los test para domar un coche nervioso
La pretemporada de Oscar estuvo enfocada en entender cómo se comportaba la nueva aerodinámica del monoplaza y en buscar la máxima consistencia posible. El australiano pasó horas en el box de Bahréin junto a su equipo para calibrar la transición digital entre el X-Mode de las rectas y el Z-Mode de las curvas. Al tener un estilo de conducción muy fino, limpio y preciso, su gran objetivo fue conseguir que el coche no se volviera indomable al frenar en pleno apoyo.
Como el motor Mercedes funcionó como un reloj desde el primer día, Piastri pudo completar un buen puñado de tandas largas. Además, rodó con el tanque lleno para estudiar cómo sufrían los neumáticos traseros con las nuevas suspensiones, mucho más rígidas por el reglamento. Esas simulaciones de carrera le dieron una base sólida de datos, una información que valió oro cuando empezaron a llegar los problemas reales con el fuego de las carreras oficiales.
Del pozo de las primeras carreras al bache del asfalto de Montreal
El arranque del mundial fue una auténtica prueba de paciencia para el de Melbourne. En Australia, la carrera de casa, un fallo de última hora le dejó tirado antes de empezar y en China la historia empeoró con un doble abandono por culpa del software del sistema eléctrico. Sin embargo, el equipo solucionó las fallas de alta tensión y Oscar respondió con un pilotaje espectacular: un segundo puesto en Japón y una tercera plaza en Miami que desataron la euforia en McLaren.
Sin embargo, la racha de éxitos se frenó en seco en el reciente Gran Premio de Canadá por culpa de un grave error estratégico del muro de McLaren, que arriesgó de más y le montó neumáticos de lluvia cuando ni siquiera llovía. Condicionado por esa mala decisión inicial en el Circuito Gilles Villeneuve, Piastri pasó el resto de la caótica carrera a la defensiva, sufriendo muchísimo por la falta de agarre en las curvas más lentas con la pista seca.
El australiano jamás encontró el ritmo y terminó cruzando la meta en una discreta undécima posición, a dos vueltas del ganador. Este tropiezo le deja sin puntos, pero ya está concentrado en el simulador de Woking para pasar página de cara a la gira europea.
