La Albiceleste cerró su preparación mundialista con una goleada por 3-0 ante Islandia en el Jordan-Hare Stadium de Auburn, Alabama
Valentín Barco abrió el marcador con una volea desde fuera del área, Lionel Messi amplió desde el punto de penalti tras ingresar desde el banquillo, y Thiago Almada cerró la cuenta aprovechando una de esas combinaciones que solo este equipo sabe fabricar. Argentina llega al Mundial 2026 en forma, con el grupo intacto y con hambre de más. Y aun así, buena parte del mundo del fútbol parece empeñada en no verla como favorita.
Es difícil de entender. Estamos hablando del vigente campeón del mundo. De una selección que, bajo las órdenes de Lionel Scaloni, ha ganado la Copa América de 2021, la Finalissima de 2022 frente a Italia, el Mundial de Qatar ese mismo año y otra Copa América en 2024. Cuatro títulos en tres años. Un ciclo que no tiene parangón en el fútbol contemporáneo. Y sin embargo, en los pronósticos y en los análisis de los grandes medios, Argentina aparece frecuentemente por detrás de Francia, Inglaterra o incluso Brasil, que lleva más de dos décadas sin ganar nada.
Lo que hace especial a esta selección no es solo la presencia de Messi, aunque él siga siendo el jugador más determinante del planeta cuando se pone la camiseta celeste y blanca. Lo que la hace especial es el sistema. Scaloni ha construido un equipo en el que los jugadores rinden por encima de su nivel de club. Mac Allister, De Paul, Enzo Fernández, Barco, Almada: futbolistas que en sus respectivos clubes son buenos, pero que con Argentina se transforman. El ingreso de Messi ante Islandia fue suficiente para modificar por completo la dinámica del partido, algo que ilustra perfectamente esa idea: no hace falta ni que juegue desde el inicio para que todo cambie.
El juego asociativo que propone Scaloni, esa circulación rápida, ese entendimiento entre líneas, esa capacidad de combinar talento con balón en espacios reducidos, convierte a Argentina en el equipo más difícil de leer de esta Copa del Mundo. No son un equipo de un solo hombre. Son un colectivo afinado al milímetro que, además, cuenta con el mejor jugador de todos los tiempos.
Argentina debuta el 16 de junio ante Argelia en el marco del Grupo J, y llega a esa cita con dos victorias en los amistosos preparatorios, con jugadores recuperándose de molestias y con la confianza de quien sabe que ya lo ha ganado todo. El resto puede subestimarla si quiere. Ellos llevan tiempo acostumbrados a que la historia les dé la razón.
