Camprubí aprovecha el vacío de Romeo y conquista un maillot que redefine su trayectoria
La ausencia de Iván Romeo abrió un escenario inesperada en los Campeonatos de España de ciclismo en ruta. Con el maillot rojigualda sin dueño, más de 150 corredores se reunieron en Sabiñánigo para afrontar un recorrido exigente, marcado por 211 kilómetros y 3.160 metros de desnivel positivo. En ese entorno aragonés, a pocos kilómetros de los Pirineos, Marcel Camprubí encontró el día perfecto para firmar el mayor éxito de su carrera.
La prueba comenzó con ritmo alto y ataques constantes. Varios ciclistas intentaron formar la escapada, pero fue en el ascenso a Tramacastilla donde se produjo el primer gran movimiento. Pablo Torres lanzó un ataque valiente y llegó a abrir una renta 2’30», aunque el control del Movistar Team terminó neutralizando su esfuerzo antes del circuito final.
La carrera entró en una fase de desgaste. Los cambios de ritmo del Movistar y del Caja Rural provocaron cortes y un grupo de unos quince corredores tomó ventaja. Entre ellos se encontraba Igor Arrieta, muy activo en cada repecho, aunque sin éxito ante el trabajo del pletón.
La selección definitiva llegó en la última vuelta. Joel Nicolau, Urko Berrade y Marcel Camprubí se marcharon por delante y aseguraron las medallas. En el esprint final, el corredor catalán del Pinarello Q36.5 fue el más rápido y heredó el trono de Romeo, confirmando una progresión meteórica desde que dejó el triatlón por lesión.
Con este triunfo, Camprubí se convierte en una de las grandes revelaciones del ciclismo español y estrenará el maillot nacional con la ambición de seguir creciendo en la élite.
