El argentino transmite a sus agentes que no quiere seguir y pide un gesto del club rojiblanco
La situación de Julián Álvarez entra en una fase decisiva. El delantero mantuvo una reunión de más de dos horas con sus agentes y volvió a expresarles su deseo firme: quiere jugar en el Barça. El argentino considera que ha llegado el momento de dar un paso definitivo y está molesto porque el Atlético de Madrid sigue sin querer sentarse a hablar sobre su futuro.
En el encuentro, el entorno del jugador perfiló los movimientos que intentarán activar en los próximos días. La intención es que el Atlético escuche al futbolista y abra una vía de negociación. El club rojiblanco, sin embargo, mantiene una postura inflexible: rechazó la oferta de 100 millones presentada por el Barcelona y remite a los 500 millones de la cláusula.
El internacional albiceleste quiere formar parte del proyecto de Hansi Flick. El Barça le comunicó hace meses que lo considera una pieza estructural para reconstruir su ataque y el jugador está decidido a cumplir ese sueño. Por eso esperaba reunirse este lunes con los ejecutivos rojiblancos tras regresar de vacaciones y pasar las pruebas médicas, pero desde el club le trasmitieron que «no hay nada que hablar».
El caso ya genera tensión interna. En el vestuario colchonero preocupa que el delantero no esté comprometido y en el cuerpo técnico existe inquietud por la reunión prevista entre Diego Simeone y el jugador. El Cholo quiere claridad y teme que la situación afecte al grupo.
En Barcelona, mientras tanto, mantiene una ventana de esperanza. El club considera que esta semana será clave y no descarta ajustar su propuesta, aunque no alcanzará cifras cercanas a los 150 millones. La pelota está ahora en el tejado del Atlético y en la decisión final de Julián, que insiste en que no quiere seguir en el Metropolitano.
