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Inglaterra se impuso 4-2 a Croacia en Dallas, en el debut del Grupo L del Mundial 2026, con un doblete de Harry Kane


Pero más allá del marcador, lo que dejó el estreno de Thomas Tuchel fue un plan de juego mucho más reconocible que el que se veía con Gareth Southgate. Por primera vez en mucho tiempo, Inglaterra parece saber a qué juega.

Al alemán le habían llovido las críticas por su convocatoria. Dejó fuera a nombres como Phil Foden, Cole Palmer o Trent Alexander-Arnold, y un sector habló incluso de un «equipo B». Tuchel respondió donde importa: en el campo. Su Inglaterra no depende de individualidades sueltas, sino de un sistema en el que cada pieza sabe lo que tiene que hacer.

El corazón de ese sistema es Kane. Tuchel no lo usa como un ‘9’ fijo, sino como organizador ofensivo: el delantero baja a recibir, arrastra a los centrales rivales y abre espacios que luego atacan los jugadores que llegan desde la segunda línea. Ahí aparecen Declan Rice y Jude Bellingham, con libertad para sumarse al ataque y rematar en zonas de gol. El segundo tanto, un cabezazo de Kane, y el 3-2 de Bellingham nacieron justo de esa idea: poblar el área con futbolistas llegando de atrás.

Por detrás, Elliot Anderson es el cerebro. Junto a Rice forma un doble pivote que combina físico y buen pie, y es quien ordena la salida y da el primer pase cuando Kane se descuelga. Porque esta Inglaterra es vertical: presiona arriba, roba y sale rápido al contragolpe. Para eso están los extremos, Saka y Gordon, dos jugadores veloces que atacan el espacio a la espalda de los laterales y el pasillo entre lateral y central, el sector más difícil de defender.

No fue un partido perfecto. Croacia, con Modric, llegó a empatar dos veces y Livakovic salvó a los suyos con varias paradas enormes. Pero Inglaterra siempre mandó en las ideas, y Rashford la cerró desde el banquillo con un golazo en el 85′.

Quedan rivales más duros. Aun así, el estreno dejó un mensaje: con Tuchel, Inglaterra por fin tiene un plan.