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Fórmula 1

“Si sufres una reducción inesperada de marcha, acabarás contra el muro”

Fernando Alonso advierte que los problemas crónicos en la caja de cambios del AMR26 amenazan con penalizar cualquier error contra los muros de Mónaco


Fernando Alonso llegó al paddock del Gran Premio de Mónaco para afrontar la jornada de prensa previa a la acción en pista. El piloto asturiano, que exhibió un semblante distendido ante los medios de comunicación en Montecarlo, mantuvo una postura realista sobre el rendimiento actual de su monoplaza. Y es que, el trazado urbano se presenta como un examen definitivo para la escudería británica en un escenario donde las manos del piloto cobran un protagonismo inusual.

La presente temporada 2026 está resultando un trayecto complejo para el equipo de Silverstone debido a la brecha de rendimiento que la separa de las posiciones de vanguardia. Sin embargo, las particulares características de esta pista mitigan la dependencia absoluta de la potencia del motor para dar mayor peso a las manos del piloto. En este contexto, el corredor asturiano afronta las sesiones de entrenamientos con la firme intención de encontrar los límites de la máquina.

El factor mecánico de la caja de cambios

El rendimiento en las calles del Principado depende de una precisión absoluta en cada transición de marcha debido a la proximidad constante de las barreras de protección. Alonso ha puesto el foco de atención sobre el comportamiento errático que el sistema de transmisión del AMR26 viene mostrando de forma continuada en los últimos Grandes Premios. Sin duda, un fallo aleatorio en las reducciones de marcha representaría un peligro crítico en zonas tan estrechas y técnicas.

«Mónaco no es el lugar ideal para sufrir una reducción inesperada de marcha que provoque bloqueo del eje trasero, porque entonces acabarás contra el muro y el piloto parecerá el culpable«, advirtió el bicampeón mundial sobre las dificultades mecánicas detectadas desde el Gran Premio de Miami. Con esto, el equipo ha dedicado las últimas dos semanas posteriores a la carrera de Canadá a solventar estas deficiencias prioritarias en la manejabilidad.

Sin duda, cualquier imprevisto con la fiabilidad puede arruinar de forma prematura las esperanzas de completar un fin de semana limpio en el trazado mediterráneo. Además, la estabilidad en la parte trasera del coche resulta fundamental para que el conductor adquiera la confianza necesaria durante las pasadas por los sectores más revirados. Si la estructura consigue solucionar estas anomalías, la escudería estará en disposición de ofrecer su mejor versión operativa del año actual.

La trascendencia absoluta de la sesión de clasificación

La fisonomía de los monoplazas actuales y las dimensiones de la pista sugieren que la jornada del sábado dictará prácticamente el veredicto final del fin de semana. De hecho, el piloto de Aston Martin ha descartado la posibilidad de presenciar múltiples maniobras de superación de puestos durante el desarrollo de la prueba dominical. Sin duda, la dificultad para cambiar posiciones de forma natural eleva la importancia de los tiempos por vuelta en la sesión cronometrada previa.

«Pienso que la clasificación será la parte más importante del fin de semana y, más o menos, tu posición final quedará determinada el sábado«, apuntó el asturiano para subrayar la nula viabilidad de los adelantamientos en carrera. Sin duda, encontrar una ventana de espacio limpio en la pista durante la Q2 y la Q3 será el objetivo estratégico prioritario de la organización británica.

En resumen, lograr un puesto de salida entre los diez primeros de la parrilla otorgaría opciones reales de defender una zona de privilegio el domingo, independientemente del ritmo de carrera posterior. Aunque acceder al selecto grupo de cabeza se perfila difícil por el nivel de los rivales, el talento individual mantiene abierta la expectativa. Ahora, la evolución del coche bajo las directrices técnicas de Adrian Newey busca consolidar esos pasos firmes hacia el futuro.