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Fórmula 1

Lewis Hamilton resucita a Ferrari en Montmeló y abre la batalla por el Mundial de Fórmula 1

El piloto británico logra su primer triunfo con la escudería italiana en una carrera marcada por el abandono de Antonelli y el triplete histórico de los pilotos ingleses en el podio de Barcelona


El asfalto del Circuito de Barcelona-Catalunya dictó sentencia en una jornada dominical caracterizada por el calor extremo y los giros inesperados en los boxes. La marea de aficionados presenció cómo la gestión de los neumáticos y la audacia estratégica transformaban radicalmente un fin de semana que parecía controlado por los rivales directos de la Scuderia.

En este escenario de alta tensión, la madurez al volante y la precisión táctica se aliaron para quebrar ideas que parecían consolidadas en el campeonato. Y es que, las actualizaciones introducidas en los monoplazas rojos respondieron con solidez, permitiendo un paso adelante crucial para desafiar la hegemonía que se había instaurado en la parrilla durante los primeros meses del año.

Una apuesta estratégica perfecta premia a Hamilton

La carrera en Montmeló comenzó bajo una estricta pauta de conservación debido a las altas temperaturas en la pista catalana, lo que obligaba inicialmente a realizar dos detenciones. Sin embargo, Ferrari leyó la evolución del asfalto con rapidez y decidió cambiar el rumbo de los acontecimientos con una agresiva planificación a tres paradas. Esta maniobra otorgó un ritmo demoledor a Lewis Hamilton, quien pudo rodar con aire limpio y construir una ventaja decisiva frente a los dos pilotos de Mercedes.

El plan de la escudería italiana encontró su aliado definitivo en un coche de seguridad virtual que apareció en el momento preciso para realizar el último cambio de neumáticos. Gracias a esta oportuna neutralización de la carrera, el británico conservó la primera posición sin perder tiempo en la calle de boxes. Hamilton cruzó la meta en solitario, con casi 20 segundos de margen sobre sus perseguidores en el asfalto de Montmeló. El británico firmó así su primer triunfo dominical vestido de rojo, convirtiéndose de paso en el ganador más longevo de la parrilla desde que Jack Brabham lograra la victoria en 1970. Este golpe de autoridad en Barcelona altera por completo las matemáticas del Mundial, dejando al heptacampeón a 41 puntos de la cabeza del campeonato.

Sin duda, la resolución de la carrera supuso un fuerte impulso moral para el equipo italiano de cara a las próximas citas europeas.

El drama de Antonelli y el resurgir británico de McLaren

La cruz de la moneda en la escudería de la estrella la protagonizó Kimi Antonelli, quien llegaba a Barcelona con una racha impecable de cinco victorias consecutivas en su casillero personal. El joven piloto italiano de 19 años tuvo que remontar desde la tercera posición de la parrilla tras ceder tiempo en los entrenamientos libres del viernes. A pesar de gestionar la degradación mejor que su compañero George Russell, un fallo mecánico terminal a solo cuatro vueltas del final arruinó sus opciones de podio.

Este hecho despejó el camino para que Russell asegurara la segunda plaza, salvando parte de los muebles para el equipo que dirige Toto Wolff. Con esto, la retirada del líder del mundial permitió que Lando Norris ascendiera al tercer cajón del podio con su McLaren, confirmando las buenas sensaciones mostradas el viernes. El resultado final propició que tres pilotos británicos subieran el podio por primera vez desde la temporada de 1968.

Por detrás de la zona de honor, Max Verstappen rescató una meritoria cuarta posición para Red Bull, mientras que Oscar Piastri cerró el grupo de los cinco mejores clasificados. En la zona baja, la fiabilidad golpeó con dureza a Charles Leclerc por una avería en la dirección asistida y a Fernando Alonso, cuyo Aston Martin se detuvo en la vuelta 40 por una rotura total de su nueva batería eléctrica tras haber salido desde el pit lane.