Los Timberwolves se hacen con el base de los Hornets en un intercambio histórico que remodela la conferencia


Los Minnesota Timberwolves han vuelto a sacudir el mercado de la NBA. La franquicia ha cerrado la adquisición de LaMelo Ball, procedente de los Charlotte Hornets, en un traspaso a tres bandas que convierte al equipo en uno de los candidatos más serios al título en el Oeste.

El movimiento era impensable hace apenas unos días, pero Minnesota ha enviado a Charlotte a Naz Reid junto con una primera ronda de 2033 sin protección, tres intercambios de primeras rondas (2028, 2029 y 2030) y tres selecciones de segunda ronda. A cambio, los Wolves se llevan a Ball y a Josh Green. Un precio altísimo, sin duda, pero que refleja la apuesta total de la franquicia por competir ahora.

Ball llega dispuesto a renovar con Minnesota por cinco años y 112 millones de dólares, una cifra que contrasta con el contrato de novato designado de casi 204 millones que tenía en Charlotte y del que aún le quedaban tres temporadas. Que esté dispuesto a asumir ese recorte dice mucho de sus ganas de ganar en Minnesota.

El jugador llega en el mejor momento de su carrera. La pasada temporada, Ball promedió 20,1 puntos, 4,8 rebotes y 7,1 asistencias por partido en 72 encuentros con los Hornets, después de varios años condicionados por las lesiones. Por fin sano y consistente, ahora tendrá a su lado a Anthony Edwards para formar uno de los mejores dúos de bases de toda la liga.

El uno y el tres del Draft de 2020 compartirán backcourt en Minneapolis, algo que pocos habrían imaginado cuando ambos fueron elegidos hace seis años. Es una combinación que combina la potencia física y el talento anotador de Edwards con la creatividad y la visión de juego de Ball.

La llegada de LaMelo responde también a una necesidad real: durante demasiados momentos de los playoffs, la ofensiva de Minnesota dependía casi en exclusiva de Edwards, y el juego se volvía previsible. Contar con un gran creador que no sea el veterano Mike Conley será fundamental para los momentos decisivos.

El movimiento no está exento de riesgos. Con la salida de Reid, Rudy Gobert se convierte en la principal opción en la zona, y eso ha generado problemas en fases avanzadas de la competición en el pasado. Minnesota necesitará reforzar el juego interior si quiere que este proyecto llegue a buen puerto.