El Tottenham Hotspur ha cerrado este martes el fichaje de Savinho procedente del Manchester City
El extremo brasileño, de 22 años, llega a Londres por unos 87 millones de euros (75 libras más variables), poniendo fin a dos temporadas discretas en el Etihad Stadium en las que apenas pudo asentarse como titular bajo las órdenes de Pep Guardiola.
La operación no llega sola. Los Spurs tienen prácticamente cerrado también el traspaso de Omar Marmoush, delantero egipcio que llegaría inicialmente cedido, con una opción de compra de 50 millones de libras que se volvería obligatoria si se cumplen determinadas condiciones. Ambos jugadores proceden del mismo club, y su llegada conjunta certifica la apuesta por el proyecto que dirige Roberto De Zerbi.
Con estas dos incorporaciones, el desembolso del Tottenham en el mercado estival roza ya los 400 millones de euros, sumando también las llegadas de Sandro Tonali, Mateus Fernandes y Jan Paul Van Hecke. Una inversión que solo se entiende por el contexto reciente del club: dos campañas seguidas coqueteando con el descenso han obligado a la directiva a un golpe de autoridad en el mercado para intentar volver a competir en Europa.
Sin embargo, el Tottenham está pagando cifras que, para el rendimiento reciente de varios de sus fichajes, resultan difíciles de justificar. Savinho llega tras dos temporadas de escasa producción goleadora en la Premier League, y Marmoush no ha terminado de asentarse en Inglaterra desde su llegada al City en enero de 2025. Son operaciones que huelen a sobreprecio, fruto más de la necesidad y la urgencia que de una estrategia de mercado agresiva. La plantilla, sin duda, es mejor sobre el papel que la de hace un año, pero la mejora deportiva no parece guardar proporción con la magnitud de la inversión realizada.
A esto se suma que el Tottenham ha acumulado un exceso de efectivos, especialmente en el centro del campo, donde la llegada de Tonali y Fernandes se suma a muchos nombres ya presentes en la plantilla. El club necesita ahora encontrar salida a varios de esos futbolistas antes del cierre del mercado, tanto para descargar la plantilla como para intentar equilibrar mínimamente las cuentas de un verano de gasto desmedido. La ventana de traspasos entra en su recta final, y a los Spurs les queda aún mucho trabajo por hacer.
