Los de Pedro Martínez rozaron una victoria de enorme mérito ante el líder de la Euroliga pese a sus numerosas bajas. Andrés Feliz, Alberto Abalde y Damian Jones lideraron la resistencia blanca frente a un Kendrick Nunn histórico en el último cuarto
El Real Madrid cayó derrotado ante Panathinaikos (112-115) en la prórroga en el encuentro más espectacular de este inicio de Euroliga. Un partido de máxima exigencia en el que los blancos, condicionados por las ausencias de Campazzo, Maledon y Jantunen (a las ya conocidas de Deck y Garuba), demostraron una capacidad competitiva extraordinaria frente a una de las plantillas más completas y talentosas del continente. Pese a todas estas dificultades, el conjunto de Pedro Martínez llegó a remontar una desventaja de 15 puntos y estuvo muy cerca de firmar una victoria memorable.
La diferencia de efectivos entre ambos equipos hacía presagiar una noche especialmente complicada para los madridistas. Los griegos cuentan con una plantilla repleta de estrellas, con jugadores de la talla de Kendrick Nunn, Kostas Sloukas, Mathias Lessort o Sylvain Francisco. Sin embargo, el Madrid compensó sus limitaciones con intensidad, compromiso defensivo y un enorme esfuerzo colectivo. Lejos de rendirse cuando el encuentro parecía escaparse, con Panathinaikos metiendo triples de todos los colores en el segundo cuarto, el equipo madridista encontró soluciones para mantenerse con vida y llevar al conjunto griego hasta el límite.
Feliz, Abalde y Damian Jones lideran la resistencia blanca
El gran protagonista madridista fue Andrés Feliz, que firmó una actuación extraordinaria con 27 puntos y 6 asistencias. El dominicano asumió galones ante las ausencias en la dirección de juego y respondió con personalidad, agresividad hacia el aro y una enorme capacidad para generar ventajas. Una entrada a canasta marca de la casa en los segundos finales permitió forzar una prórroga que parecía improbable minutos antes.
Junto a él destacó Alberto Abalde, que completó uno de sus mejores encuentros con la camiseta blanca. El gallego terminó con 23 puntos y 4 triples, convirtiéndose en una referencia ofensiva fundamental cuando el equipo más lo necesitaba. Su confianza desde el perímetro este año esta siendo clave y su implicación en ambos lados de la pista resultaron decisivas para sostener la remontada. Sin duda, la llegada de Pedro Martínez como entrenador le ha cambiado la carrera al gallego, que esta jugando su mejor baloncesto desde su llegada al Madrid.
También merece una mención especial Damian Jones. El interior estadounidense aportó 15 puntos y una presencia física imprescindible ante el poderoso juego interior de Panathinaikos. Su energía, capacidad para finalizar cerca del aro y trabajo en la pintura fueron fundamentales para que el Madrid pudiera competir pese a las numerosas bajas.
Aunque, más allá de las actuaciones individuales, el partido dejó una de las mejores versiones colectivas del Real Madrid esta temporada. El equipo supo sobreponerse a los momentos de mayor dificultad, mantuvo la intensidad cuando las fuerzas empezaban a flaquear después de esfuerzos titánicos para mantenerse en el encuentro y encontró diferentes protagonistas para responder a las acometidas griegas.
Kendrick Nunn decide una batalla de gigantes
Pero cuando el Real Madrid parecía tener opciones reales de culminar la remontada, apareció Kendrick Nunn. El estadounidense protagonizó un último cuarto absolutamente descomunal, anotando 23 puntos en apenas diez minutos, un récord histórico de Euroliga, después de haber sumado únicamente ocho durante los tres primeros periodos. Una exhibición de talento individual que permitió a Panathinaikos mantenerse en el encuentro y que terminó siendo determinante para la victoria griega.
Nunn finalizó con 33 puntos, demostrando por qué es uno de los jugadores más desequilibrantes del baloncesto europeo y para mucha gente es el mejor jugador de toda Europa. Su capacidad para generar sus propios lanzamientos y anotar en situaciones de máxima presión terminó inclinando una batalla en la que el Madrid había realizado un esfuerzo colectivo sobresaliente.
La única nota negativa que tuvo el encuentro fue un arbitraje muy discutible, especialmente por la actuación de Ilija Belosevic, que volvió a mostrar un nivel impropio de la exigencia de la Euroliga.
El Madrid terminó sin recompensa en el marcador, pero con motivos de sobra para sentirse orgulloso de su actuación. Competir de esta manera, con cinco ausencias importantes y frente a un rival del potencial de Panathinaikos, demuestra el carácter de un equipo que continúa creciendo bajo las órdenes de Pedro Martínez.
