Seleccionar página

El hombre de negro paraliza el fútbol en Ecuador

El hombre de negro paraliza el fútbol en Ecuador

Árbitros paralizaron el fútbol en Ecuador por encontrarse impagos en los sueldos de mayo, junio, julio y agosto


“El árbitro es arbitrario por definición. Este es el abominable tirano que ejerce su dictadura sin oposición posible y el ampuloso verdugo que ejecuta su poder absoluto con gestos de ópera”. Esta descripción es propiedad de Eduardo Galeano y en esta oportunidad, como en muchas otras, volvió a acertar.

Eran las 19:00 y el fútbol profesional masculino se paralizó en el Ecuador. Nuestro fútbol, tan acostumbrado a las paralizaciones en los últimos años, volvió a exhibir esos problemas que muchos buscan maquillar, esos problemas que contradicen el marketing de ser la cuarta liga a nivel de Sudamérica y que buscan posicionar un campeonato que presenta un terreno minado que, al pasar de los años, sigue explotando y resquebrajado los cimientos de una Liga Profesional que se hizo al apuro y que, pese a ser su tercera edición, no logra solucionar los problemas de fondo.

Los jugadores del Técnico Universitario y del Manta FC saltaron a la cancha con el objetivo de salvarse del descenso, sin embargo, fueron testigos del descenso de la calidad de nuestro fútbol, mostrándole al mundo que los árbitros, pese a tener el segundo sueldo más alto de la región, no están al día en el pago de sus haberes.

Los árbitros exigen el cumplimiento total de la deuda de mayo, junio, julio y agosto. Previo a esta jornada, la Liga Profesional ofreció un pago parcial de $ 200.000, el cual no fue aceptado, hasta la noche de este lunes.

¿Cómo creer los ofrecimientos de quién hasta la fecha no ha cumplido? ¿Cómo exigir el pago total de la deuda en medio de una crisis latente de nuestro fútbol? Las dos preguntas son válidas y las dos posturas entendibles, sin embargo, el problema radica en las posturas, en esa funcionalidad tan jerarquizada que tiene el fútbol y que hace creer a los dirigentes que sin ellos el fútbol no podría existir, pero la realidad es que sin futbolistas y sin árbitros, el fútbol no va. El balompié puede prescindir incluso de quién se crea dueño del escritorio en donde nacen las reglas de este deporte, pero los que pisan la cancha son otros y un grupo de ellos hoy decide que la pelota no debe rodar.

El fútbol solo cambiará a través de la organización de los gremios y de una equidad en un deporte que se torna cada día más desigual.  Quizá ahí radica el principal temor, el temor de saber que se pueden organizar, que pueden pedir el pago de sus saldos pendientes o incluso exigir una mejor condición laboral.

¿Quieren fútbol más justo? Paguen a los árbitros. ¿Quieren mayor calidad en nuestro arbitraje? Paguen a los árbitros y sus capacitaciones. ¿Quieren una mejor Liga Profesional de Fútbol? Impartan el dialogo como práctica de construcción. Recuerden que la corrupción y arreglos de partidos también nacen en la necesidad de las personas. El hambre permite escenarios de injusticia y desesperación.

El fútbol en el Ecuador puede reanudarse, lo más probable es que eso suceda a la brevedad posible, pero una vez más queda claro que los protagonistas del fútbol están lejos de los escritorios y sudan al interior de la cancha.

“Durante más de un siglo, el árbitro vistió de luto. ¿Por quién? Por él (…)”. Ahora se ausenta en exigencia de sus salarios.

 

Foto: API

Twitter: @LRCadena

Sobre el Autor