El conjunto de Diego Simeone encaja en Bilbao su primera derrota liguera tras perdonar en el primer tiempo y desplomarse en el segundo
El Atlético de Madrid encajó en San Mamés su primer gran tropiezo de la temporada de Liga tras caer con claridad ante el Athletic Club. El conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone completó un partido de dos caras muy marcadas en el feudo vizcaíno.
Durante el primer acto, los rojiblancos gobernaron las llegadas más peligrosas y rozaron el gol en varias aproximaciones claras. Sin embargo, un arranque desconcertante en la segunda mitad condenó por completo el planteamiento visitante y dejó sin margen de maniobra a los colchoneros.
De los postes al colapso en dos minutos
El guion inicial premiaba la paciencia del bloque madrileño sobre el césped. Con un Kang-in Lee especialmente incisivo entre líneas, los visitantes generaron las ocasiones más nítidas de la primera mitad. El propio jugador surcoreano estrelló un remate en el palo tras marcharse en velocidad por banda.
Poco después, Pablo Barrios repitió la mala fortuna con otro golpeo que rozó la madera antes del descanso. A pesar de sostener un 62% de posesión global, el equipo no logró materializar ese dominio en el marcador. Así, el choque se marchó a los vestuarios con una sensación engañosa de control.
El paso por las casetas cambió el escenario de forma radical para los intereses madrileños. Apenas transcurrido el primer minuto de la reanudación, Nico Williams aprovechó un balón dividido en el área pequeña para batir a Jan Oblak. Casi de inmediato, Robert Navarro amplió la distancia con un recorte limpio en banda izquierda.
En este contexto, la escuadra colchonera encajó un parcial de dos goles en solo ciento veinte segundos. Ese mazazo psicológico quebró la solidez defensiva habitual del equipo de Simeone.
Un intento estéril sin pegada ni respuesta
El técnico argentino movió el banquillo de inmediato para agitar el ataque. Entraron al terreno de juego Koke, Arnau, Cuti Romero y Julián Álvarez para intentar recuperar el pulso del encuentro. Con esto, la mejor opción llegó en las botas del delantero argentino, pero Unai Simón desbarató el tiro con una intervención brillante.
Con el paso de los minutos, el Atlético cayó en una circulación previsible y lenta, con centros laterales que fueron despejados sin complicaciones por la zaga local. Además, los intentos lejanos de Marcos Llorente tampoco incomodaron la portería bilbaína.
En el tramo final, Oihan Sancet selló el resultado definitivo tras cazar un balón suelto en el balcón del área. Fue un golpe contundente que dejó patente la falta de contundencia defensiva en los metros finales. Con esto, el conjunto colchonero certificó su primera derrota liguera en un choque donde fue de más a menos.
Al término del encuentro, Pablo Barrios analizó con crudeza la desconexión del equipo sobre el césped de San Mamés: «Es difícil hacer un análisis nada más acabar. En la segunda parte no hemos entrado bien y luego, con el marcador tan en contra, ya era muy difícil. Sus dos goles, en un abrir y cerrar de ojos, nos han hecho mucho daño«.
