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Eder Sarabia, técnico bilbaíno que en apenas dos temporadas ha devuelto al club ilicitano al primer plano del fútbol español, ha anunciado su marcha del banquillo franjiverde pese a tener un año más de contrato


La noticia, confirmada apenas unas horas después de sellar matemáticamente la permanencia en Primera División, ha pillado por sorpresa a una afición que todavía celebraba el empate cosechado en Montilivi.

La salida no responde a una oferta de otro club ni a un desencuentro con la propiedad, sino a una decisión estrictamente personal. «Mi decisión responde a una necesidad de pausa para ser mejor padre, mejor hijo, mejor entrenador y disfrutar de otras cosas», ha explicado el preparador vasco, que cumplió 45 años el pasado mes de enero. Sarabia ha relatado que fue una decisión tomada en el ámbito familiar: «Es una decisión que tomé el domingo, en una conversación con mi mujer porque estábamos enfocados en el objetivo de la permanencia».

El técnico no ha escondido el desgaste que la profesión ha provocado en su entorno. «Es una profesión muy exigente y desatiendes otras cosas importantes. Tu familia, tus hijos, tenemos dos hijos pequeños, la relación con mi mujer que me gustaría que fuera mejor…», ha confesado. Lejos de plantear un salto a un proyecto más ambicioso, Sarabia ha dejado claro que se aparta temporalmente de los banquillos: «No nos ponemos una fecha para volver a entrenar».

La comunicación con la directiva fue honesta y rápida. «Han sido muy importantes, resolvimos el asunto en cinco minutos. No era lo que ellos querían, les ha sorprendido pero antes que nada somos personas y mi agradecimiento queda para siempre. Le deseo lo mejor al Elche y al próximo entrenador», ha señalado en referencia al propietario Christian Bragarnik y al director deportivo Pedro Schinocca.

El balance que deja Sarabia es difícilmente mejorable. Llegado en junio de 2024 procedente del Andorra, firmó un ascenso brillante desde Segunda y, ya en la élite, ha logrado la salvación  cerrando la temporada 18° de LaLiga, con partidos memorables como el 1-1 al Atlético o el lleno frente al Barcelona en el Martínez Valero.

Ahora, el club abre una etapa de incertidumbre. Bragarnik deberá buscar un sucesor capaz de mantener el ADN ofensivo y vertical que Sarabia ha impreso al equipo, mientras la directiva encara una planificación veraniega marcada por renovaciones pendientes como la de Aleix Febas y las opciones de compra de Rafa Mir, Buba Sangaré o Víctor Chust.