El mexicano estrena el Tour con una victoria simbólica y UAE reafirma su poder en Barcelona
Isaac Del Toro vivió en Montjuïc el día que marca un antes y un después en su carrera. El joven mexicano de 22 años estrenó en el Tour de Francia con una victoria que ya es parte de la historia, firmada junto a Tadej Pogacar, su líder y el hombre que decidió regalarle el triunfo en la cima barcelonesa. El UAE Team Emirates celebró con fuerza después del golpe moral del sábado y lo hizo con una imagen que define a un equipo unido y a un talento que empieza a crecer sin freno.
Las tres subidas al circuito de Montjuïc fueron un hervidero de tensión. El pelotón se mantuvo compacto, sin ataques decisivos. Jonas Vingegaard defendió el maillot amarillo con solvencia, Remco Evenepoel resistió con carácter y Juan Ayuso cedió solo tres segundos. El gran duelo quedó aplazado, pero la etapa ofreció espectáculo desde el primer kilómetro.
Del Toro aprovechó la última subida para lanzar un acelerón limpio y contundente. Pogacar, consciente del momento, levantó ligeramente el ritmo y cruzó la meta abrazado a su compañero. Una escena que ya es simbolo del Tour 2026. «Esto lo significa todo para mi», dijo el mexicano, emocionado, aún incrédulo. Recordó a Raúl Alcalá, último ganador mexicano hace 37 años, y también a la selección de México, que esa noche buscaba los cuartos del Mundial. «Estar al nivel de ellos en la carrera más importante del mundo es un sueño».
La etapa tuvo de todo: una fuga valiente con Molenaar, Engelhardt y Van den Broek, una caída temprana que afectó a Girmay y un susto mecánico de Del Toro que se resolvió gracias al compañerismo del pelotón. Cuando Brandon McNulty tomó el mando en las dos primeras vueltas, el UAE borró cualquier duda sobre su fortaleza.
El final fue un bautizo de gloria. Del Toro ya es cuarto en la general, a 16 segundos de Vingegaard. Pogacar sube al segundo puesto, Evenepoel es tercero y Ayuso, quinto. Barcelona vivió una fiesta y el Tour encontró un nuevo protagonista.
