Las simulaciones de clasificación de este viernes encienden las alarmas en Cadillac; el piloto tapatío necesita una vuelta perfecta el sábado para evitar el desastre
El Gran Premio de Mónaco no perdona el más mínimo error, y Sergio «Checo» Pérez lo ha comprobado hoy viernes en carne propia. Tras concluir las primeras dos sesiones de prácticas libres en el mítico trazado callejero, las sensaciones dentro del garaje de Cadillac distan mucho de ser óptimas. Mientras escuderías como Red Bull y Ferrari han rodado sobre rieles, mostrando un ritmo demoledor, el piloto mexicano batalló intensamente con la puesta a punto de su monoplaza, quedando rezagado en la tabla de tiempos y fuera de la zona de confort de cara a la crucial sesión de clasificación del sábado.
Mónaco es, por excelencia, el fin de semana donde las manos del piloto y el conocimiento milimétrico de las calles pesan más que la potencia del motor. Checo, quien ya sabe lo que es saborear la gloria en este circuito tras su histórica victoria en 2022, se enfrenta ahora a una realidad muy distinta con las características técnicas del auto de Cadillac. La falta de agarre en el sector del Casino y las dificultades para calentar los neumáticos blandos de manera óptima dejaron al tapatío con un balance comprometido.
En este circuito, la posición de salida el domingo representa el 90% del resultado de la carrera, ya que las zonas de adelantamiento son prácticamente inexistentes. La presión para la jornada del sábado es absoluta. Cadillac y Pérez necesitan encontrar una ventana de mejora drástica en la tercera práctica libre si quieren aspirar a meterse en la Q3. De lo contrario, largar desde la mitad de la parrilla hacia atrás significará, casi con total certeza, un domingo de frustración en las calles del Principado. El «Rey de las Calles» está obligado a sacar la magia mañana.
