Las salidas de LaMelo Ball y Miles Bridges han convertido al joven alero en la principal referencia de Charlotte, que ha depositado en él buena parte de sus esperanzas de futuro
Los Charlotte Hornets han comenzado una nueva etapa y Brandon Miller es el principal protagonista. Después de varios años intentando construir un proyecto competitivo alrededor de LaMelo Ball y Miles Bridges, la franquicia decidió cambiar de rumbo durante el verano, traspasando a ambos jugadores y entregando las llaves del equipo al alero de 23 años. Una apuesta que supone un cambio importante en la jerarquía de Charlotte y que está poniendo a prueba la capacidad de Miller para asumir el papel de primera espada en la NBA.
Elegido con el número dos del Draft de 2023, Miller siempre fue considerado uno de los grandes talentos de su generación. Sin embargo, en estos años en la liga había compartido protagonismo ofensivo con otros jugadores de peso dentro de la plantilla. Esta situación ha cambiado de sobremanera este año, ya que se ha quedado como la principal referencia del equipo, y tiene que demostrar que puede convertirse en el jugador sobre el que construir el futuro de la franquicia.
Una nueva responsabilidad en Charlotte
La salida de LaMelo Ball rumbo a Minnesota y el traspaso de Miles Bridges a Phoenix dejaron un vacío considerable en la estructura ofensiva de los Hornets. Dos jugadores que habían concentrado buena parte de la creación y la anotación del equipo desaparecían de la ecuación, abriendo un escenario completamente diferente para Miller, y los Hornerts no tardaron en demostrar su confianza en el alero. En octubre, la franquicia acordó con él una extensión contractual de cinco temporadas y 209 millones de dólares, una inversión que refleja su intención de convertirlo en una pieza fundamental del proyecto a largo plazo.
El cambio, evidentemente, también se aprecia sobre la pista. Miller está asumiendo un volumen de lanzamientos considerablemente mayor, con más posesiones en las que debe generar sus propias ventajas y resolver situaciones ofensivas sin depender tanto de otros compañeros. Su capacidad para anotar desde el perímetro, atacar tras bote y aprovechar su altura (un jugador de gran envergadura para ser alero) frente a defensores exteriores le convierte en una amenaza constante, aunque todavía necesita encontrar mayor regularidad, ya que ese es su mayor debe. Miller mezcla grandes actuaciones con noches horribles en el tiro, lo que hace que los de Charlotte no consigan un juego regular como equipo.
Un inicio prometedor, pero con margen de mejora
En sus primeros ocho encuentros de la temporada 2026-27, Brandon Miller está promediando 23,5 puntos, 5,5 rebotes y 2,5 asistencias, mejorando los 20,2 puntos que registró durante la campaña anterior. Un incremento anotador que refleja su nuevo protagonismo dentro del equipo. Sus actuaciones más destacadas llegaron ante Miami Heat y Washington Wizards. Frente a los de Florida firmó 34 puntos y 8 rebotes, mientras que contra Washington alcanzó los 39 tantos, acompañados de 6 rebotes y 5 triples. Dos exhibiciones que permitieron comprobar el enorme potencial ofensivo del joven estadounidense cuando encuentra confianza y acierto.
Sin embargo, asumir más responsabilidades también conlleva un riesgo que de momento Brandon está acusando en sus porcentajes de tiro. Miller está registrando un 37,8% de acierto en tiros de campo y un 28,6% desde el triple, porcentajes inferiores a los de la pasada temporada. El aumento del volumen de lanzamientos y la atención defensiva que recibe como principal referencia ofensiva están condicionando su eficiencia.
El desafío de convertirse en jugador franquicia
El verdadero reto de Brandon Miller no consiste únicamente en aumentar sus promedios anotadores. Convertirse en la primera espada de una franquicia exige aprender a gestionar los momentos complicados, mejorar la toma de decisiones y encontrar soluciones cuando las defensas rivales preparan sus planteamientos específicamente para detenerte.
Charlotte ha decidido apostar por su talento y darle el espacio necesario para crecer, incluso aunque eso implique atravesar una temporada de altibajos. Su capacidad para generar puntos está fuera de duda, pero todavía debe evolucionar como creador para sus compañeros y encontrar un equilibrio entre volumen y eficiencia.
