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El derrumbe que acelera el final: un histórico del tenis queda al borde del adiós

La caída en el US Open expone el momento más crítico de Novak Djokovic marcado por problemas físicos y su salida del Top 10


El US Open se presentaba como la oportunidad perfecta para que Novak Djokovic persiguiera su 25º Grand Slam. Sin grandes amenazas en el cuadro, el serbio llegaba con la experiencia de veinte participaciones y cuatro títulos en Nueva York. Sin embargo, lo que debía ser un nuevo capítulo de gloria terminó convertido en una noche de colapso físico y desconcierto.

La derrota ante Mariano Navone en cinco sets (7-6(5), 5-7, 4-6, 6-2, 6-1) rompió una racha de casi dos décadas sin caer en primera ronda de un major. El argentino, número 48 del ranking, aprovechó cada síntoma de debilidad del serbio: vómitos, calambres, dolor de espalda y un servicio plagado de errores. Djokovic acumuló 10 dobles faltas y nunca logró sostener el ritmo que exige un partido a cinco sets.

El encuentro, que se extendió durante 4h 36 mins, se convirtió en el debut más largo de Grand Slam de su carrera. A pesar de llegar con ventaja de 2 – 1 en sets, el físico del serbio dijo basta. Entre lágrimas, abandonó la pista consciente de que esta derrota marca un antes y un después: por primera vez desde 2018 queda fuera del Top 10.

La temporada ya venía mostrando señales preocupantes. En Cincinnati sufrió un desplome físico ante Tirante. La participación en el Canadian Open quedó descartada por episodios de vómitos. El paso por Wimbledon terminó en semifinales, con una derrota clara frente a Jannik Sinner. En Roland Garros, Fonseca lo eliminó en tercera ronda. Y aunque llegó a la final del Australian Open, su rendimiento ha sido irregular y marcado por episodios de arcadas y calambres.

Djokovic reconoció tras el partido que arrastra “una sensación horrible” en cada encuentro. Un problema físico que aún no tiene explicación y que amenaza su continuidad en la élite. Si su objetivo sigue siendo competir hasta Los Ángeles 2028, deberá encontrar una solución urgente para soportar la exigencia del circuito.

Por primera vez desde 2003, ningún miembro del Big Three estará en la segunda ronda de un Grand Slam. Y, por primera vez, la puerta del final de una era parece realmente abierta.