Tras su salida de Golden State y un breve paso por Atlanta, el alero congoleño firma por dos años con los Timberwolves para pelear un puesto de titular junto a Edwards y compañía


Jonathan Kuminga ya tiene equipo, y no fue precisamente el que todos esperaban. Tras meses de un culebrón que lo llevó de Golden State a Atlanta y ahora a Minnesota, el alero congoleño firmó un contrato de dos años y 12,4 millones de dólares con los Timberwolves, con opción de jugador para la segunda temporada.

La noticia cierra una novela que empezó en febrero, cuando los Warriors lo enviaron a los Hawks junto a Buddy Hield en el traspaso que trajo a Kristaps Porziņģis a San Francisco. Atlanta, sin embargo, no confió en el proyecto: en junio declinó la opción de equipo de 24,3 millones de dólares tras apenas 16 partidos con la franquicia, en los que Kuminga promedió 12,3 puntos y 5,3 rebotes.

Minnesota se movió con decisión. El presidente Tim Connelly viajó a Miami para reunirse cuatro horas con el jugador, y Anthony Edwards se implicó personalmente en la operación de convencimiento. La oferta no era la más suculenta (Los Angeles Lakers habían planteado un sign-and-trade a tres años por más de 12 millones anuales), pero sí la más atractiva deportivamente: un puesto de titular junto a Edwards, LaMelo Ball, Jaden McDaniels y Rudy Gobert, cubriendo el hueco que dejaron las salidas de Julius Randle y Naz Reid.

Para encajar el contrato bajo el segundo apron salarial, los Wolves tuvieron que mover ficha: traspasaron a Josh Green y dinero en efectivo a Utah Jazz a cambio de Cody Williams y John Konchar, con la intención de quedarse con Williams y cortar a Konchar mediante la cláusula de stretch.

El fichaje tiene sentido en varios niveles. Kuminga llega con solo 23 años, séptimo pick del draft de 2021 y un anillo ganado como rookie en 2022. Su techo siempre fue evidente, incluso cuando Golden State no encontraba minutos consistentes para él. Precisamente contra los Warriors mostró su mejor versión, con rachas de más de 20 puntos y alto porcentaje de acierto.

El riesgo es bajo y el potencial premio, alto: si Kuminga rinde a su nivel de pick top-10, los Wolves habrán reforzado su ala-pívot a precio de ganga en un año de contención salarial. Si no funciona, el contrato corto le da a Minnesota salida rápida y a Kuminga otra oportunidad de mercado el próximo verano.

La pregunta que queda en el aire es la misma de siempre: ¿puede Kuminga traducir su talento físico en producción constante cuando de verdad importa? Minnesota, con ambiciones de contender en el Oeste, no tiene margen para esperar demasiado la respuesta.