El delantero madrileño aterriza en el Carlos Tartiere tras anotar 12 goles con el Arenteiro en Primera Federación y firma hasta 2028


El Real Oviedo acelera en los despachos para confeccionar un bloque competitivo de cara al regreso a Segunda División. Es por eso que la dirección deportiva asturiana trabaja con el radar activado en las categorías inferiores para captar talento con hambre, proyección y capacidad de crecimiento inmediato. Dentro de esta hoja de ruta, los despachos del Carlos Tartiere han cerrado la contratación de un nuevo especialista para el ataque azul.

El movimiento responde al deseo de contar con alternativas ofensivas potentes antes de que ruede el balón en la pretemporada. Julián Calero tendrá a sus órdenes a un futbolista de área muy específico desde el primer día de los entrenamientos estivales, Víctor Mingo. Con esta incorporación, el club carbayón gana frescura en la vanguardia y añade competencia directa a un vestuario que asume un reto de máxima exigencia.

Un delantero de referencia para el esquema de Julián Calero

El acuerdo entre el Real Oviedo y Víctor Mingo une los caminos de ambas partes para las próximas dos temporadas, con fecha de finalización el 30 de junio de 2028. Ahora, el atacante madrileño se pondrá la ropa de entrenamiento de forma inmediata para trabajar junto al resto del grupo en los ensayos previos al campeonato.

El ariete de 22 años asume el desafío más ambicioso de su trayectoria tras destaparse como una de las grandes revelaciones de la categoría de bronce. Su gran año en Galicia despertó el interés de la secretaría técnica ovetense gracias a su regularidad de cara a la portería contraria. Sin duda, los números avalan este movimiento, ya que el punta madrileño disputó 35 partidos oficiales la pasada campaña, firmando doce goles y regalando dos asistencias.

Este impacto confirma la evolución de un atacante que destaca en el césped por sus 1,88 metros de altura y sus 75 kilos de peso. Su envergadura le convierte en una referencia idónea para fijar a los centrales rivales, un perfil que encaja en la identidad que busca el director deportivo David Fernández. De hecho, el Real Oviedo ya intentó su fichaje hace dos veranos, lo que demuestra que su contratación es fruto de un estrecho seguimiento.

Trayectoria ascendente desde el fútbol formativo madrileño

Nacido en Madrid el 25 de julio de 2003, el nuevo jugador oviedista cuenta con un viaje formativo muy completo por distintas canteras de nivel. Sus primeros pasos importantes en el fútbol base tuvieron lugar en la factoría del Getafe, donde asimiló los conceptos tácticos del puesto. Su progresión continuó más tarde en las filas del CD Illescas, un escaparate que le sirvió para llamar la atención fuera de su comunidad natal.

Más tarde, el RCD Espanyol apostó por sus condiciones y lo incorporó a la estructura de su filial para competir en el fútbol catalán. Tras esa etapa de maduración en la Ciudad Condal, el delantero recaló en el CD Arenteiro, club del que procede tras destapar todo su potencial de cara al gol. En el conjunto gallego encontró la continuidad necesaria para explotar sus virtudes y ganarse este salto al fútbol profesional.

Finalmente, la oportunidad en el Carlos Tartiere premia una carrera de fondo que ahora se somete al juicio de la división de plata. Por el momento, el futbolista mantendrá silencio absoluto y no hará declaraciones ante la prensa hasta el día fijado para su presentación. La afición de la capital asturiana espera comprobar pronto el instinto de un rematador que llega con el objetivo de asentarse en la élite.