El piloto monegasco rompe su racha en el Gran Premio de Gran Bretaña tras un colapso mecánico de Kimi Antonelli y el abandono final de Max Verstappen detrás del coche de seguridad
El Circuito de Silverstone vivió una de las resoluciones más inesperadas de la temporada en la novena ronda del calendario mundial. Charles Leclerc logró subirse a lo más alto del podio tras cuajar una actuación sólida y regular desde el apagado de los semáforos. Con este triunfo, el monegasco rompe de golpe una dinámica muy negativa que arrastraba en el campeonato desde el pasado mes de mayo.
La carrera estuvo marcada por completo por la gestión de los neumáticos y los repentinos problemas mecánicos de los grandes favoritos. Además, el asfalto británico exigió el máximo a los monoplazas, propiciando un desenlace neutralizado que impidió los ataques de última hora. En este escenario de alta tensión, la escudería de Maranello ejecutó su plan a la perfección para reencontrarse con la victoria.
El colapso mecánico de Mercedes en el Gran Premio
El Gran Premio de Gran Bretaña arrancó con un ritmo frenético y variaciones de peso en los puestos de vanguardia. Kimi Antonelli partía desde la pole position, pero una mala salida permitió a los Ferrari tomar la delantera de forma inmediata. Sin embargo, el ritmo del italiano en las vueltas posteriores demostró que tenía velocidad de sobra para pelear por el liderato.
La estrategia de las flechas plateadas funcionó al prolongar la primera tanda de neumáticos diez vueltas más que sus rivales directos. Tras su paso por boxes, Antonelli inició una persecución implacable recortando distancias con Leclerc a un ritmo superior a las cuatro décimas por vuelta. En ese instante de la carrera, la degradación de las gomas parecía sonreír por completo al equipo de Brackley.
Sin embargo, toda esta remontada se desmoronó cuando aparecieron problemas graves en el protector de la rueda delantera izquierda del Mercedes número doce. El coche se volvió ingobernable para el joven piloto, obligándole a pasar por el pit lane dos veces para buscar soluciones. Esta avería arruinó su domingo y le relegó a la decimoquinta plaza final tras recibir una sanción por límites de pista.
Un desenlace neutralizado y la frustración en Red Bull
Por detrás del líder, la batalla por las plazas de podio mantuvo en vilo a las gradas de Silverstone. Lewis Hamilton arrastró una penalización de cinco segundos por adelantarse en la salida, lo que condicionó por completo su paso por los boxes. A pesar de este contratiempo, el piloto británico logró mantenerse en la zona noble compitiendo cara a cara contra Max Verstappen.
Sin embargo, la estabilidad de la carrera cambió de golpe a falta de cuatro vueltas para el final por un error del Red Bull. Max Verstappen perdió la parte trasera de su monoplaza en la exigente curva de Stowe e irrumpió directamente en la escapatoria de grava. Este percance provocó la salida del coche de seguridad, congelando las posiciones de la parrilla hasta la bandera a cuadros.
Esta neutralización benefició a George Russell, quien rodaba por detrás tras haber sufrido un pinchazo lento anteriormente. El británico heredó la segunda plaza del podio, mientras que Hamilton se tuvo que conformar con la tercera posición tras una parada en boxes. Con el coche de seguridad guiando al pelotón, Leclerc certificó el triunfo y sumó veinticinco puntos de oro para Ferrari.
Reacciones de los protagonistas en el podio británico
«Increíble. El final no es el que habría soñado, pero ganar después de unas últimas carreras difíciles es increíble«, manifestó Charles Leclerc tras bajarse de su monoplaza. El piloto de Ferrari destacó el alivio que supone confirmar las buenas sensaciones del fin de semana y confía en mantener esta inercia en las próximas citas.
Por su parte, George Russell se mostró muy autocrítico con el rendimiento general de su coche a pesar del resultado obtenido en casa. «Siendo totalmente sincero, no voy a luchar por el campeonato si las actuaciones continúan así«, afirmó el británico, visiblemente insatisfecho con el ritmo mostrado el domingo.
Finalmente, Lewis Hamilton felicitó a su compañero de equipo en el podio y valoró el esfuerzo colectivo de la escudería de Maranello. «Hoy no lo he conseguido. Me costó encontrar el equilibrio del coche, aunque lo di absolutamente todo«, concluyó el heptacampeón del mundo tras asegurar un nuevo cajón ante su afición local.
