LeBron no continuará en Los Ángeles, y la apuesta de la franquicia oro y púrpura por Dončić es total
Los Angeles Lakers no han perdido ni un minuto. Apenas se confirmó que LeBron James no seguirá en la franquicia tras ocho temporadas (su agente, Rich Paul, comunicó la decisión a la directiva angelina la víspera del inicio del mercado de agentes libres), el equipo se lanzó a una reconstrucción exprés que ha cambiado por completo el perfil del roster.
En cuestión de horas, Los Ángeles ha cerrado el fichaje de Walker Kessler mediante un sign-and-trade con Utah, valorado en 130 millones de dólares a cuatro años, cediendo a cambio dos primeras rondas sin protección (2031 y 2033) y dos intercambios de ronda (2028 y 2030). Junto al pívot, han llegado Sandro Mamukelashvili (52 millones a cuatro años), Quentin Grimes (60 millones a cuatro años) y Collin Sexton (19 millones a dos años, con opción de jugador). A esto se suma la renovación de Austin Reaves por 185 millones a cuatro temporadas, una cifra que deja claro cuál es la prioridad del club: construir todo alrededor de Luka Dončić.
El coste de esta operación ha sido alto en salidas. Marcus Smart ha hecho las maletas rumbo a Houston, Luke Kennard firmará con Phoenix, y todo apunta a que Rui Hachimura será el siguiente en marcharse: al agotar su capacidad salarial con estos movimientos, los Lakers tendrán que renunciar a su «cap hold», lo que en la práctica les impide igualar cualquier oferta por el japonés. San Antonio y Brooklyn aparecen como principales candidatos a quedárselo.
Sobre el papel, cuesta no mirar esta reconstrucción con cierto escepticismo. Cambiar a un LeBron todavía productivo (promedió más de 20 puntos y 7 asistencias la pasada campaña) por un combo de piezas de rotación y un pívot con historial de lesiones, mientras se deja escapar a un defensor como Smart, un tirador como Kennard y probablemente a Hachimura, deja una sensación de equipo más débil que el de la temporada anterior, al menos a corto plazo. Rob Pelinka ha apostado fuerte por el ajuste de piezas en torno a Dončić, pero el resultado inmediato luce como un paso atrás competitivo, por mucho que la lógica de fit y proyección a futuro tenga su sentido.
Mientras los Lakers digieren su nueva era, la atención se traslada a dónde jugará LeBron. Tres nombres dominan la conversación: los Cleveland Cavaliers, la franquicia que lo vio debutar y a la que regresaría por tercera vez si decide cerrar el círculo; los Golden State Warriors, que ganan fuerza tras la renuncia de Draymond Green a su opción de jugador, lo que liberaría espacio salarial para intentar reunir a LeBron con su amigo Stephen Curry; y Miami Heat, su segunda casa en la NBA, donde conquistó dos anillos. La decisión, según las fuentes cercanas al jugador, podría no tardar en llegar.
