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El Leicester City, aquel inesperado ganador de la Premier League en 2016, podría sufrir su segundo descenso consecutivo


Los foxes tienen altas probabilidades de consumar su tercer descenso en apenas tres años. Perdió su sitio en la Premier League en 2023 y 2025 tras un retorno fugaz a la élite, y ahora ocupa una de las tres plazas de relegación a la EFL League One (Tercera División). Un milagro en el King Power Stadium evitaría una nueva catástrofe.

El próximo mes de mayo se van a cumplir 10 años del milagro del fútbol inglés jamás recordado. Un 2 de mayo de 2026, el Leicester City se coronó campeón de la Premier League con un equipo de jugadores desconocidos para el aficionado al fútbol. Después de salvarse milagrosamente en la temporada 2014/15 y cambiar de entrenador a mitad de verano, terminaría ganando su primera liga en toda su historia. Sin embargo, hoy en día el no queda ningún rastro de lo que fue el club hace una década. Ya no están héroes como Schmeichel, Morgan, Kanté, Mahrez, Albrighton, Vardy…, y el Leicester tampoco está en la Premier League. Lo que en 2016 fue una historia irrepetible, casi romántica, se ha transformado en una caída lenta y dolorosa. Tras varios años asentado en la zona media-alta de la tabla e incluso rozando los puestos europeos, el club empezó a mostrar síntomas de desgaste institucional y deportivo. Las malas decisiones en los despachos, sumadas a una política de fichajes irregular, fueron debilitando una plantilla que había perdido identidad con el paso del tiempo.

Mayo de 2023, el comienzo de la decadencia

El primer golpe llegó en 2023, cuando el equipo descendió a la EFL Championship. Aquel descenso marcó el inicio de una etapa de inestabilidad. Aunque el Leicester logró regresar rápidamente a la Premier League, su vuelta fue efímera. Sin una base sólida y con constantes cambios en el banquillo, el equipo volvió a caer en 2025, confirmando que el problema iba mucho más allá de una mala temporada puntual.

Ahora, la situación es todavía más crítica. Instalado en puestos de descenso hacia la EFL League One, el club se enfrenta a una realidad impensable hace apenas unos años: caer a la tercera categoría del fútbol inglés. Un escenario que simbolizaría el derrumbe definitivo de un proyecto que llegó a tocar el cielo. En lo deportivo, el equipo ha perdido competitividad. La fragilidad defensiva, la falta de gol y la ausencia de líderes sobre el terreno de juego han condenado a los foxes a una dinámica negativa de la que no han sabido salir. A diferencia de aquel bloque de 2016, donde cada pieza cumplía un papel claro, el Leicester actual transmite desorden, inseguridad y falta de rumbo.

¿Un milagro como en la 2014/15?

Fuera del campo, la incertidumbre tampoco ayuda. La presión económica tras los descensos, la pérdida de ingresos televisivos y la necesidad de reconstruir la plantilla han generado un clima de inestabilidad constante. El club, que hace una década era ejemplo de gestión eficiente, ahora busca desesperadamente una nueva hoja de ruta. Aun así, el fútbol siempre deja espacio para lo inesperado. El King Power Stadium, escenario de noches históricas, se aferra a la esperanza de un último giro de guion.

La permanencia aún es matemáticamente posible, aunque cada jornada reduce las opciones. Pregúntenselo a los miembros de aquella plantilla de 2015 (temporada anterior a la del título) que obró un milagro para mantenerse en la Premier League… El Leicester City vive hoy entre el recuerdo de su mayor gloria y el temor de su mayor fracaso. Diez años después de conquistar Inglaterra, el campeón improbable lucha por no desaparecer en las profundidades del fútbol inglés. Porque si algo enseñó aquel equipo de Ranieri es que los milagros existen, pero también que el fútbol, como la vida, no perdona a quien deja de creer en ellos.