Miami ya tenía a su superestrella, ahora tiene también al tirador que mejor puede acompañarla
Klay Thompson ha firmado con los Heat por dos temporadas y unos 11,5 millones de dólares, después de que Dallas Mavericks acordara la rescisión de su contrato. A sus 36 años, el cuatro veces campeón llega a South Beach con un objetivo evidente, volver a luchar por el anillo.
La operación tiene sentido desde la perspectiva de Miami. Giannis Antetokounmpo necesita espacio alrededor para poder atacar la pintura sin encontrarse con cinco defensores cerrando el camino. Y pocos jugadores en la historia han sido tan fiables abriendo la pista como Thompson. Aunque su rendimiento ha caído con los años, sigue siendo un especialista de primer nivel, la pasada temporada promedió 11,7 puntos con Dallas y convirtió el 38,3% de sus triples. En su carrera mantiene un 40,9% desde la línea de tres y ocupa el cuarto puesto histórico en triples anotados, con 2.899.
El quinteto que se perfila es interesante: Davion Mitchell, Klay Thompson, Andrew Wiggins, Giannis y Bam Adebayo. No es difícil imaginar a Spoelstra utilizando esta formación como su unidad principal. Mitchell aporta defensa y manejo; Wiggins, tamaño y versatilidad; Bam puede jugar tanto como pívot como facilitador desde el perímetro; y Giannis concentra la mayor parte de la creación ofensiva. Thompson, en cambio, no necesita el balón para ser decisivo.
Ahí está precisamente el valor de su fichaje. Miami no necesita al Klay de Golden State, aquel jugador capaz de superar los 20 puntos cada noche y asumir protagonismo como segunda estrella. Necesita al Klay que corre por los bloqueos, castiga las ayudas defensivas y convierte tiros abiertos. Un complemento, no una estrella.
La edad, sin embargo, es la gran interrogante. Thompson ha sufrido dos lesiones gravísimas que le hicieron perder dos temporadas completas y su movilidad defensiva ya no es la de sus mejores años. Su experiencia y capacidad de tiro siguen intactas, pero exigirle grandes minutos todas las noches podría convertirse en un problema durante una larga temporada.
Por eso, el trabajo de Erik Spoelstra será fundamental. Si consigue administrar sus minutos y reservar su mejor versión para los playoffs, Miami puede haber encontrado una pieza de enorme valor. Ahora, ¿pueden estos Heat ser campeones? Hay razones para pensar que sí. Giannis aporta el talento diferencial; Bam, la defensa; Wiggins, el equilibrio; y Thompson, una amenaza exterior que puede cambiar una eliminatoria en cuestión de minutos.
Klay ya no es aquel Klay. Pero quizá Miami no necesita que lo sea. Necesita simplemente que, cuando llegue mayo, todavía quede suficiente de aquel francotirador para hacer pagar al rival cada vez que decida ayudar sobre Giannis.
