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El momento definitivo para la joya de la Selección de Ecuador que se quedó sin equipo en pleno Mundial

Kendry Páez vive una doble realidad: mientras busca salvar a La Tri del abismo, se confirma el final de su etapa en Argentina


El fútbol no sabe de esperas y, a veces, acumula todas las presiones juntas sobre la espalda de un chico que apenas tiene 19 años. Ese es el caso de Kendry Páez, la máxima promesa de la Selección de Ecuador. En medio de la concentración para el decisivo partido contra Curazao, la joya ecuatoriana recibió una noticia que sacudió las redes sociales: River Plate decidió dar por terminado su préstamo antes de tiempo.
Esta situación deja al talentoso mediocampista —cuyo pase pertenece al Chelsea— en una posición tan incómoda como desafiante. Considerado por muchos como el heredero natural de la camiseta ’10’ de La Tri por su increíble visión de juego y su pegada, Páez ha perdido terreno y regularidad en los últimos meses. Sin embargo, los grandes escenarios están hechos para que las verdaderas figuras demuestren de qué están hechas, y el Mundial de 2026 le está poniendo la oportunidad perfecta en bandeja de plata.

De la banca a la obligación de ser el motor de La Tri

El director técnico Sebastián Beccacece sabe que no puede regalar nada tras la dura derrota del debut ante Costa de Marfil. Aunque Kendry Páez ha venido alternando la titularidad, la alarmante falta de gol del equipo obliga al cuerpo técnico a buscar soluciones urgentes. La creatividad del joven volante es, precisamente, la llave que Ecuador necesita para abrir el cerrojo defensivo que Curazao planea plantar en la cancha.
En el fútbol de élite, la mejor respuesta a las críticas fuera de la cancha se da con la pelota pegada al botín izquierdo.
Para Ecuador, este partido ya no es solo un trámite para sumar tres puntos obligatorios. Es el escenario ideal para que su máxima promesa deje atrás las dudas sobre su irregularidad, se enfoque en lo deportivo y guíe al equipo hacia la clasificación. El talento está intacto; ahora solo falta que la cabeza fría y el hambre de gloria jueguen a su favor.