El Atlético de Madrid visita a un Deportivo Alavés instalado en puestos europeos en la octava jornada de Liga, en un duelo condicionado por las bajas y la necesidad colchonera de no ceder terreno ante el Barcelona


La Liga regresa tras el parón internacional y sitúa a Vitoria en el foco de la octava jornada. Mendizorrotza reabre sus puertas este sábado para un duelo con implicaciones directas en la zona noble de la tabla, tras un parón de selecciones que no ha rebajado intensidad de la competición doméstica.

Y es que el Atlético viaja con pies de plomo, sabiendo de sobra que cualquier resbalón dejaría al Barça demasiado lejos. Los culés están intratables arriba y obligan a no fallar, sobre todo en plazas calientes como Vitoria. Además, el Alavés aguarda con ganas de guerra, empeñado en dejar claro que meterse en Europa a estas alturas no ha sido ningún golpe de suerte.

Los millones se olvidan en el túnel de vestuarios

A los locales este respiro liguero les vino en el mejor momento posible. Marchan sextos con once puntos gracias a un balance de tres victorias, dos empates y solo dos derrotas que ha devuelto la sonrisa a la grada. Todo gracias a un grupo rocoso que no regala nada y que ha sabido exprimir al máximo sus once tantos a favor para dormir en puestos continentales.

El problema es que enfrente llega un Atleti, que es segundo con dieciséis puntos, y que no piensa regalar ni un palmo de terreno. Es verdad que los 752 millones de valor de la plantilla madrileña empequeñecen a los 117,8 del Alavés, pero en este campo los talonarios nunca han ganado partidos por sí solos. Cuando aprieta la grada vitoriana, esa distancia económica suele quedarse en una simple anécdota.

Piernas cargadas, enfermería llena y mucho dinamita arriba

Claro que este regreso viene condicionado de lleno por el parte médico de ambos vestuarios. En el bando albiazul, el muslo de Koski tiene en vilo a todo el mundo y amenaza con dejar la zaga en cuadro, sobre todo con Mikel Rodríguez y Garcés fuera de combate por el cruzado. Una papeleta delicada para contener a un rival que suele penalizar la mínima duda atrás.

Por parte colchonera, Grimaldo sigue renqueante del muslo y obligará a tocar piezas, aunque la seguridad que dan Oblak y Hancko calma cualquier nerviosismo. Y ojo a lo que se cocina de tres cuartos en adelante, porque Baena y Jonathan David llegan con el pie caliente tras repartir cuatro y tres pases de gol respectivamente. Si a eso le sumas las ganas de morder de Giuliano, la zaga babazorra va a tener una tarde sin un solo segundo de respiro.

Una trampa habitual tras la vuelta de selecciones

Cualquiera que haya visto los últimos cruces sabe perfectamente que sacar los tres puntos de Vitoria cuesta un mundo. Dos triunfos para el Atleti, dos empates y una victoria local en los cinco enfrentamientos más recientes demuestran que aquí nadie pasea. Además, la sociedad que forman Mariano y Lucas Boyé ya suma siete dianas y quiere sangre en cuanto huele una indecisión del rival.

Por otro lado, los rojiblancos defienden una racha de tres victorias seguidas y tres jornadas invictos, pero la desconexión del parón siempre es un arma de doble filo para los grandes. El Alavés llega con la moral por las nubes tras empatar en la última fecha y no piensa achantarse ante su gente. A partir de las 16:15 horas no habrá excusas que valgan sobre el verde: o el Atleti se pone el mono de trabajo o Mendizorrotza volverá a cobrarse otra víctima.