La operación que iba a convertir a Sergio Ramos en propietario del Sevilla ha descarrilado
El Sevilla ha roto definitivamente las negociaciones con Sergio Ramos y su grupo inversor tras la reunión celebrada el miércoles 27 de mayo, según informaron ElDesmarque y El País. Tras cinco meses de auditorías y reuniones, los accionistas se sienten engañados por la última propuesta presentada en la capital andaluza.
El detonante ha sido un cambio drástico en las condiciones económicas. El acuerdo inicial contemplaba una operación cercana a los 440 millones de euros por el 85% del capital social: 80 millones destinados a una ampliación de capital, 290 para los accionistas y alrededor de 70 para cubrir deuda neta. Sin embargo, la nueva propuesta presentada rebajaba el importe total a 220 millones, con 120 para ampliar capital y 100 para adquirir un 18% adicional, lo que permitiría controlar cerca del 60% del club.
El recorte en el pago directo a los propietarios provocó un rechazo inmediato. La parte vendedora da por rotas las negociaciones después de que el grupo encabezado por el camero modificara de forma sustancial las condiciones pactadas hace apenas dos semanas. Desde el club, las reacciones fueron tajantes: «Nos hemos quedado helados porque quería comprar el Sevilla por apenas 100 millones de euros», expresaron fuentes del club, visiblemente molestas con la estrategia del grupo comprador.
La ruptura pone fin a un proceso que llevaba meses en marcha. El grupo de Ramos había sido el favorito desde diciembre, con un acuerdo de preferencia firmado y una auditoría en curso. El defensa, formado en la cantera nervionense y libre tras su salida de Monterrey, se había asociado con inversores para hacerse con el control de la entidad de su ciudad natal.
Ahora el club mira hacia otro lado. La reacción fue inmediata: el acuerdo se considera roto y no hay posibilidades de retomarlo. El Sevilla ya piensa en otras alternativas de venta con fondos de inversión y empresarios locales. En el plano institucional, José María del Nido Carrasco seguirá al frente de la presidencia ejecutiva, mientras Luis García Plaza continuará como entrenador.
El sevillismo, que había soñado con ver a uno de sus hijos predilectos al frente del club, deberá esperar a un nuevo proyecto que devuelva la estabilidad a una entidad necesitada de rumbo dentro y fuera del campo.
