El piloto francés exhibe su velocidad natural en clasificación mientras gestiona las primeras complicaciones mecánicas del propulsor Red Bull-Ford
La promoción al equipo principal de la bebida energética representa uno de los exámenes psicológicos y técnicos más exigentes para cualquier competidor en el gran circo. En la presente temporada de 2026, Isack Hadjar asumió este monumental desafío al ocupar el segundo asiento de Red Bull Racing junto a Max Verstappen. Al igual que otros jóvenes de la parrilla, el corredor francés cuenta con el aval de no ser un debutante puro tras su año previo de aprendizaje en la estructura filial.
El balance de este primer bloque del calendario ha situado al equipo de Milton Keynes en una inédita cuarta posición del campeonato de constructores con 30 puntos. En la clasificación de pilotos, Hadjar acumula 4 puntos en mitad de un contexto condicionado por la extrema juventud de su motorización híbrida. Ahora, a las puertas del regreso a los circuitos continentales, el galo ha optado por mantener un discurso analítico y pausado, priorizando la evolución del coche frente a las urgencias del cronómetro.
Velocidad punta invernal y el peaje de la agresividad en pista
La pretemporada en las jornadas de Barcelona comenzó con destellos de un potencial extraordinario a una sola vuelta con el nuevo reglamento técnico. Hadjar lideró las hojas de tiempos en las sesiones iniciales, confirmando una rápida adaptación a las brutales exigencias aerodinámicas de la plataforma de Milton Keynes. Sin embargo, este enfoque agresivo le costó un serio revés al final de la segunda jornada de entrenamientos privados en España.
El piloto perdió el control del monoplaza bajo unas condiciones climáticas muy delicadas, sufriendo el primer accidente oficial del invierno en la parrilla. El fuerte impacto obligó a los mecánicos a trabajar a contrarreloj en el box para reparar los graves daños estructurales en la suspensión. A pesar del golpe logístico, las posteriores sesiones de Bahréin sirvieron para estabilizar el programa y centrar el rodaje en los mapas de potencia eléctrica desarrollados junto a Ford.
La hazaña del sábado en Australia frente a la fragilidad de los domingos
El arranque oficial del campeonato mundial destapó de forma inmediata las virtudes y los defectos de un coche veloz pero propenso a los fallos de juventud. El punto álgido de Hadjar llegó en el Gran Premio de Australia, donde un fallo dejó a Verstappen fuera de la lucha a las primeras de cambio. El francés asumió la responsabilidad en el garaje y logró calificar en una espectacular cuarta posición en Albert Park, plantando cara al dominio de Mercedes.
Sin embargo, los domingos han evidenciado las carencias del motor Red Bull-Ford en la gestión de la batería a lo largo de la distancia de carrera. En Melbourne, Isack tuvo que retirar el vehículo tras solo diez vueltas por una avería terminal, un amargo desenlace que se repitió recientemente en Miami. En los trazados de China y Japón, el galo batalló en mitad del pelotón, sufriendo caídas de potencia eléctrica al final de las rectas y cruzando la meta en octava y duodécima plaza respectivamente.
