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El poder griego amenaza Europa: Panathinaikos y Olympiacos van con todo

La dimensión de ambos proyectos convierte la rivalidad griega en uno de los grandes atractivos de la Euroliga. Panathinaikos quiere recuperar el dominio continental con el regreso de un entrenador histórico, mientras que Olympiacos pretende prolongar su éxito y demostrar que sigue siendo el equipo que todos deben superar


La Euroliga vuelve a mirar hacia Grecia. Panathinaikos y Olympiacos afrontan una nueva temporada con dos plantillas que asustan por su talento, profundidad y capacidad para marcar diferencias. Los dos grandes rivales de Atenas han construido proyectos repletos de estrellas y con un objetivo compartido: conquistar Europa. Los verdes quieren recuperar el trono continental de la mano de una leyenda que vuelve a casa, mientras que los del Pireo buscan defender su corona después de proclamarse campeones de Europa.

Panathinaikos: el regreso de una leyenda para volver a reinar

Hablar de Panathinaikos es hablar de ambición, y más después de estos últimos años con Dimitris Giannakopoulos a los mandos del club. El conjunto ateniense no se conforma con competir por los títulos, sino que quiere volver a situarse en la cima del baloncesto europeo. Para ello, ha protagonizado uno de los movimientos más simbólicos del mercado: el regreso de Željko Obradović al banquillo verde.

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El técnico serbio vuelve al club en el que construyó una parte fundamental de su leyenda. Entre 1999 y 2012 conquistó cinco Euroligas con Panathinaikos, convirtiendo al equipo en una de las grandes referencias continentales. Ahora regresa con la misión de recuperar aquella identidad ganadora y llevar de nuevo al club a lo más alto, después de un año donde se quedó fuera de la Final Four organizada en su propia casa, dejándose remontar un 0-2 a favor contra Valencia Basket

Pero la nostalgia y un gran entrenador no basta para conquistar títulos. Por eso, el proyecto ateniense se apoya también en una plantilla extraordinaria, contando con jugadores que ya estaban en plantilla el año pasado como Kendrick Nunn, Nigel Hayes-Davis y Mathias Lessort, y con fichajes de campanillas realizados este verano como Sylvain Francisco (después de los problemas financieros de ASVEL) o Guerschon Yabusele, de vuelta en Europa después de 2 años de luces y sombras en la NBA.

La gran incógnita será cómo consigue Obradović convertir semejante acumulación de talento en un equipo cohesionado. El reparto de protagonismo, la gestión de los minutos y la capacidad para mantener una identidad colectiva serán fundamentales. Si el serbio consigue sacar el máximo rendimiento de todos y los consigue mantener enchufados, es el equipo más temible de Europa. Su gran inicio en Euroliga, donde apenas han tenido una derrota, lo demuestra.

Olympiacos: el campeón no quiere bajarse del trono

En El Pireo tampoco hay intención de dar un paso atrás. Después de proclamarse campeón de Europa en una gran final frente a un Madrid muy mermado sin pívots, Olympiacos ha reforzado su proyecto para demostrar que el objetivo de este año no es otro que repetir título.

El equipo dirigido por Bartzokas mantiene una base competitiva de primer nivel, encabezada por Sasha Vezenkov y Evan Fournier, dos jugadores de absoluta elite europea y que forman uno de los mejores, sino el mejor, dúos de la competición. A ellos se suma la experiencia del inagotable y capitán Kostas Papanikolaou y un juego interior que siembra el pánico en la pintura con jugadores como Milutinov o Tyrique Jones

La dirección deportiva también ha incorporado nuevas piezas de absoluta élite, como son el base dominicano Jean Montero, codiciado por toda la Euroliga, un base multiusos como el ex-baskonista Codi Miller-McIntyre o una llegada muy infravalorada y que apunta a ser uno de los »robos» de la temporada. No es otro que el ala-pívot Mbaye Ndiaye, llegado también de ASVEL.

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La gran virtud de Olympiacos reside en su capacidad para combinar talento individual con una estructura colectiva más que reconocible. El sistema de Bartzokas busca generar ventajas mediante el movimiento de balón, la ocupación inteligente de los espacios y la lectura de las defensas. No necesita que un solo jugador monopolice cada posesión para producir buenos ataques, simplemente necesita que sus jugadores se muevan constantemente y compartan el balón. Y vaya que si lo hacen.

Con una plantilla tan profunda y distintas alternativas para cada posición, Olympiacos vuelve a presentarse como uno de los grandes candidatos al título. La presión de defender la corona será considerable, pero también lo será la motivación de demostrar que su proyecto puede inaugurar una etapa de continuidad en la élite.

Una rivalidad que eleva el nivel de Europa

Los dos titanes griegos cuentan con talento exterior, recursos interiores, experiencia y una profundidad de plantilla que les permite afrontar una competición tan exigente con múltiples alternativas. La diferencia estará en cómo consigan trasladar esa calidad individual al rendimiento colectivo cuando lleguen los partidos decisivos.

Lo que parece indiscutible es que Grecia vuelve a tener dos aspirantes de primer nivel, por no decir a los dos máximos favoritos a alzarse con el cetro continental. Panathinaikos y Olympiacos han construido plantillas para competir por todo y convertir cada enfrentamiento entre ambos en una batalla de máxima exigencia.

Europa tendrá que responder. Real Madrid y Fenerbahçe encabezan ese segundo escalón de nivel que intentaran por todos los medios derrocar a cualquiera de los dos griegos, y equipos como Dubai o los israelíes intentarán aprovechar cualquier momento de debilidad de los grandes. Lo que esta claro es que la Euroliga de este año será una de las más disputadas de los últimos años, y que será una autentica guerra para cada equipo que quiera aspirar a ganarla.