El conjunto rojiblanco cae en casa frente al gigante bávaro tras un grave despiste defensivo y complica su presencia entre los ocho mejores de Europa
El Metropolitano albergó anoche una auténtica prueba de fuego continental en la que el Atlético de Madrid buscaba dar un golpe sobre la mesa. De hecho, Diego Pablo Simeone agitó el árbol en el once inicial apostando por primera vez en el curso por Alexander Sørloth en la punta de lanza.
El técnico argentino trazó un plan basado en balones largos hacia el ariete noruego para buscar las segundas jugadas frente a la envergadura de Dayot Upamecano, mientras Robin Le Normand regresaba al centro de la zaga en una alineación con permutas constantes entre Marc Pubill y Marcos Llorente. Desde el silbato inicial de François Letexier, el ritmo del partido se tornó frenético y de una intensidad altísima que obligó a ambos equipos a vaciarse sobre el césped.
La escuadra rojiblanca golpeó primero con una aproximación muy peligrosa de Julián Alvarez nada más arrancar la contienda. La ‘Araña’ rozó el poste tras una excelente prolongación de cabeza de Sørloth y una descarga rápida de Giuliano Simeone.
Sin embargo, el Bayern de Múnich asentó su juego con el paso de los minutos a través de posesiones larguísimas. El conjunto teutón rozó el setenta por ciento de posesión en la primera mitad impulsado por la movilidad constante de Harry Kane en la medular. Con esto, las internadas de Michael Olise por la derecha y de Alphonso Davies por la izquierda empezaron a acorralar a la zaga colchonera.
Sin embargo, el bloque madrileño respondió con una solidez defensiva encomiable y un despliegue físico brutal en todas sus líneas. Pablo Barrios dejó un latigazo lejano que rozó la madera tras tocar en un defensor visitante en el tramo inicial, mientras la escuadra germana rozó el gol con una clara llegada de Lennart Karl tras una jugada ensayada desde el perfil zurdo.
Además, las constantes ayudas defensivas de Llorente y Giuliano permitieron frenar las embestidas de los extremos rivales antes de que el choque se marchara al ecuador con empate a cero tras un primer tiempo de auténtica trinchera táctica.
La jugada infortunada que desequilibró la contienda
La segunda mitad arrancó sin cambios en los esquemas pero con un Bayern apretando todavía más arriba tras el paso por vestuarios. Joshua Kimmich avisó nada más reanudarse el juego con un potente disparo desde la frontal que repelió Jan Oblak con los puños con absoluta seguridad.
La insistencia visitante terminó encontrando premio en el minuto cincuenta y cuatro de la forma más imprevista para la parroquia local. Un centro bombeado sobre el área colchonera provocó una duda fatídica en Robin Le Normand al intentar proteger la pelota frente a su propia portería.
El joven Lennart Karl estuvo más listo que nadie para meter la bota por detrás de la defensa y superar a Oblak con un sutil toque raso que heló las gradas.
El tanto encajado supuso un jarro de agua fría demoledor para un Atlético que apenas había concedido grietas hasta ese momento. Simeone reaccionó de inmediato desde la banda realizando un triple cambio para agitar el ataque de su equipo dando entrada a Koke, Kang-In Lee y Ademola Lookman en sustitución de Baena, Sørloth y el propio central francés.
La variante táctica buscó mayor asociación por dentro y velocidad en los costados para conectar con Julián Alvarez. La ocasión más clara para empatar la tuvo Llorente tras una gran filtración del delantero argentino, pero Jonathan Tah apareció providencial para molestarlo justo a tiempo y permitir que Neuer atrapase el esférico.
Sentencia bávara y una situación comprometida en Champions
Cuando el Atlético empezaba a carburar en el juego asociativo llegó el golpe definitivo por parte del gigante alemán. En el minuto setenta y cuatro, Harry Kane recibió en la frontal y descargó hacia la llegada en velocidad de Konrad Laimer por el perfil derecho.
El carrilero austriaco amagó frente a Grimaldo y conectó un latigazo descomunal con la diestra que se coló tras golpear violentamente en el larguero. Un golazo inapelable que dejó totalmente noqueado al bando colchonero a pesar de los esfuerzos posteriores de Rodrigo Mendoza y Jonathan David. Oblak aún tuvo que intervenir para evitar un castigo mayor desviando otro remate al travesaño tras un toque previo de Giuliano.
La recta final del choque transcurrió entre la impotencia local y el control absoluto del ritmo por parte de los visitantes. Los rojiblancos reclamaron un penalti sobre Giuliano en una jugada aislada que el colegiado galo no consideró punible.
Con este tropiezo, el Atlético de Madrid se queda con cuatro puntos en la tabla y complica seriamente su clasificación directa al top-8. El vestuario reconoció tras el partido que el primer gol condicionó por completo el desarrollo del juego tras el enorme esfuerzo realizado. Toca pasar página de forma inmediata para afrontar con plenas garantías el trascendental choque de este domingo ante el FC Barcelona.
