El conjunto blanco suma su novena victoria consecutiva tras imponerse por 86-104 en el Buesa Arena, en una noche marcada por la contundente protesta de la afición baskonista contra la gestión de su directiva


El Real Madrid sigue lanzado. Los de Pedro Martínez asaltaron el Fernando Buesa Arena con una nueva exhibición ofensiva (86-104), prolongando su excelente dinámica hasta las nueve victorias consecutivas entre todas las competiciones. Sin embargo, el baloncesto no fue el único protagonista de la noche en Vitoria. Mientras los blancos confirmaban su gran momento, el Baskonia volvía a evidenciar una crisis que trasciende lo deportivo, con una afición que señaló directamente al palco y a Josean Querejeta.

Dos realidades completamente opuestas que quedaron reflejadas tanto sobre el parqué como en las gradas de uno de los pabellones más emblemáticos del baloncesto europeo.

Un Madrid que empieza a carburar a pleno rendimiento

El conjunto madridista no tardó en imponer su superioridad. Un inicio contundente, con un parcial de 4-15, permitió a los visitantes controlar el encuentro desde los primeros minutos. Al término del primer cuarto, el marcador reflejaba un 19-30 que anticipaba las dificultades que tendría Baskonia para contener el potencial ofensivo blanco. El Real Madrid encontró soluciones desde prácticamente todas sus posiciones, donde Theo Maledon volvió a demostrar su excelente estado de forma, liderando al equipo con 19 puntos y 6 asistencias. El francés continúa consolidándose como la principal referencia ofensiva de un conjunto que cada vez muestra mayor fluidez en la circulación del balón.

También destacó Edy Tavares, autor de un doble doble de 10 puntos y 12 rebotes, añadiendo a la línea estadística 3 tapones. Su dominio de la pintura resultó fundamental, tanto para castigar las carencias interiores del rival (Faried y Santos no pudieron hacer nada contra él) como para proteger el aro propio. Además, el caboverdiano se convirtió en el máximo reboteador ofensivo de la historia de la Euroliga. Un hito más de un pívot completamente histórico y dominante como pocos.

Pero la gran noticia para Pedro Martínez volvió a ser el rendimiento colectivo. Hasta seis jugadores alcanzaron los dobles dígitos de anotación, con aportaciones importantes de Luwawu-Cabarrot (14), Jantunen (13), Damian Jones (13) y Andrés Feliz (12). El Madrid ya presenta un balance de 5-3 en Euroliga, después de comenzar la competición con tres derrotas consecutivas. Una reacción que confirma la evolución de un proyecto que, tras un mal inicio en la competición, ha tomado la velocidad de crucero que se le presuponía antes de comenzar el año.

El Buesa Arena estalla contra su directiva

Mientras el Real Madrid disfrutaba sobre la pista, el ambiente en las gradas reflejaba una realidad completamente diferente. Antes de comenzar el encuentro, la afición baskonista protagonizó una sonora protesta contra la gestión de Josean Querejeta. Los pañuelos blancos, los silbidos dirigidos al palco y los cánticos de »Querejeta kanpora» (Querejeta fuera, en vasco) evidenciaron un descontento que llevaba semanas creciendo. La peña Indar Baskonia también exhibió una pancarta con un mensaje contundente: »Sin rumbo ni planificación, el Buesa se vacía».

No fue una protesta provocada exclusivamente por el resultado frente al Madrid. El malestar responde a una sucesión de decisiones deportivas e institucionales que han deteriorado la relación entre una parte de la afición y los responsables del club. Especialmente controvertida fue la destitución de Paolo Galbiati, técnico que había conquistado la Copa del Rey apenas unos meses antes. Durante el encuentro incluso se escucharon cánticos en apoyo al entrenador italiano.

La asistencia tampoco pasó inadvertida: 8.136 espectadores acudieron al Buesa Arena para recibir a uno de los grandes rivales del baloncesto español, dejando más de 7000 asientos vacíos. Una cifra que, unida a las protestas, refleja el delicado momento que atraviesa la entidad vitoriana.

Una crisis que va mucho más allá del banquillo

La situación deportiva tampoco invita al optimismo, dado que Baskonia ocupa la última posición de la Euroliga con un balance de 1-7, después de encadenar seis derrotas consecutivas, y que el regreso de Velimir Perasovic al banquillo todavía no ha conseguido revertir la dinámica negativa en la que está sumergida el equipo, ya que con el nuevo técnico el conjunto vitoriano no conoce la victoria.

La planificación de la plantilla está en el centro del debate. Las lesiones de jugadores importantes como Sedekerskis, Duarte y Kurucs han agravado las dificultades de un equipo que afrontó el encuentro ante el Real Madrid con apenas 9 efectivos del primer equipo. La falta de profundidad, especialmente en el juego interior, condiciona las rotaciones y limita la capacidad competitiva del conjunto vitoriano frente a plantillas de mayor nivel.

El propio Perasovic reconoció tras el encuentro las dificultades para trabajar con normalidad debido a la escasez de jugadores disponibles. Una situación que pone de manifiesto la necesidad de incorporar refuerzos, pero también abre interrogantes sobre la planificación realizada durante el verano.

Dos caminos completamente diferentes

El contraste entre ambos equipos resulta evidente, ya que mientras el Real Madrid ha conseguido transformar sus dudas iniciales en una dinámica ganadora, Baskonia continúa buscando respuestas dentro y fuera de la pista. Pedro Martínez quiso mantener la prudencia después del encuentro, reconociendo que las importantes ausencias del rival habían favorecido a su equipo y asegurando que los blancos todavía tienen margen de mejora.

En Vitoria, entretanto, el desafío parece mucho mayor. Recuperar jugadores, reforzar la plantilla y mejorar los resultados será imprescindible, pero también lo será reconstruir la confianza de una afición que ha demostrado públicamente su descontento. El Real Madrid abandonó el Buesa Arena con una nueva victoria y la sensación de seguir creciendo. Baskonia, por el contrario, terminó la noche con una derrota más y una pregunta que comienza a resonar con fuerza en Vitoria: ¿hacia dónde se dirige el proyecto en Vitoria?