El delantero argentino transformó la tensión del derbi en aplausos tras superar su lesión y busca recuperar su mejor nivel goleador en el Atlético de Madrid


El Metropolitano vivió un punto de inflexión anímico durante el último derbi madrileño. La tensión acumulada durante los meses de verano empezó a disiparse sobre el césped con una victoria clave por 2-1 ante el Real Madrid.

Julián Alvarez reapareció tras superar una sobrecarga muscular que le apartó de las citas ante Osasuna y la Real Sociedad. Su entrada al terreno de juego marcó el inicio de una reconciliación necesaria para el proyecto rojiblanco.

De la bronca inicial a la ovación con el mono de trabajo

El ambiente en el estadio amenazaba con complicar la tarde del delantero cordobés. La megafonía anunció su nombre entre silbidos generalizados, una música de viento que se repitió cuando ingresó en el minuto 62 sustituyendo a Jonathan David.

Sin embargo, el delantero argentino transformó rápidamente la hostilidad de la grada en complicidad competitiva. Julián presionó arriba con agresividad y rozó el gol en dos ocasiones claras que desbarató Konaté bajo palos.

Ese despliegue físico modificó el juicio del público colchonero antes del pitido final. Los aplausos terminaron imponiéndose a los reproches, premiando a un futbolista que forzó su físico para ayudar al colectivo en un choque determinante.

El respaldo del vestuario y el reto de los números

El vestuario rojiblanco cerró filas de inmediato en torno a la figura del atacante argentino. El guardameta Jan Oblak fue tajante al término del encuentro sobre la entrega de su compañero en el verde: «Ha entrado, ha dado el máximo y cuando un jugador da todo y se esfuerza, estoy seguro de que la afición lo va a apreciar y acabará con aplausos. Estoy feliz de que Julián haya vuelto, seguro que va a ir mejorando cada día. Ha tenido una lesión y empezará a marcar goles. Que todo lo que pasó en verano quedará en el olvido«.

Diego Pablo Simeone reforzó públicamente la misma postura protectora tras sumar tres puntos vitales: «Lo vamos a recuperar. Vamos a trabajar en consecuencia con él«.

En este contexto, el reto inmediato de Julián reside en recuperar su tradicional voracidad rematadora. El atacante acumula 173 minutos repartidos en cuatro partidos oficiales este curso, donde aún no ha inaugurado su casillero de goles.

Con el Atlético afianzado en la segunda plaza de la tabla con 16 puntos, la ‘Araña‘ se marcha concentrado con la selección argentina para medirse a Bolivia, Burkina Faso y Benín, una tregua idónea para recuperar sensaciones lejos de la capital.