El pívot español esta aprovechando de manera excepcional sus primeros minutos con los Thunder, pero el reto ahora estará en trasladar esas sensaciones a la temporada regular


Hay pretemporadas que sirven para coger ritmo y otras que cambian las expectativas alrededor de un jugador. Las de Aday Mara con Oklahoma City Thunder pertenece, de momento, a la segunda categoría, y mira que ya había grandes expectativas con el zaragozano que deslumbro con Michigan en la big ten el año pasado. El pívot español ha aprovechado sus oportunidades para demostrar que su impacto puede ir mucho más allá de sus imponentes 2,21 metros de altura.

Sus primeros cuatro partidos han dejado motivos para ilusionarse: 12 puntos y 9 rebotes ante New Orleans Pelicans, 22 puntos sin fallo y 6 rebotes frente a Milwaukee Bucks, un 17+10+6 contra Atlanta Hawks y otro 10+4 ante Indiana Pacers esta noche. En total, 61 puntos con un espectacular 79% de acierto en tiros de campo. Sin embargo, conviene separar el potencial que está enseñando de las conclusiones que todavía es pronto para extraer.

Un gigante que entiende el juego

La primera gran virtud de Mara no está únicamente en su tamaño, sino en cómo lo utiliza. Su capacidad para finalizar cerca del aro le permite convertirse en una referencia interior sin necesitar demasiados botes ni posesiones diseñadas exclusivamente para él, cosa que en un sistema tan generoso como el de OKC es clave. Además, esta desarrollando un tiro de media distancia que puede ser clave para él. Es pronto para saber si supondrá también una amenaza exterior en momentos oportunos del encuentro, pero el techo del español es el cielo.

En un equipo con generadores de juego como Shai Gilgeous-Alexander o Cason Wallace, disponer de un interior capaz de aprovechar las ventajas creadas por sus compañeros puede resultar especialmente útil. Mara no necesita convertirse en un anotador de 20 puntos por noche para aportar valor: puede castigar cerca del aro, finalizar continuaciones y ofrecer una alternativa cuando las defensas se cierran sobre los exteriores.

También destaca su visión de juego. Las seis asistencias que repartió ante Atlanta reforzaron la impresión de que su altura le permite encontrar compañeros por encima de muchas defensas. Si consigue trasladar esa lectura a situaciones de bloqueo directo y continuaciones hacia el aro, puede ofrecer a Oklahoma una dimensión diferente en un ataque ya de por si temible.

En defensa, sus condiciones físicas también le permiten marcar diferencias. Su capacidad para proteger el aro y alterar lanzamientos quedó reflejada en los diez tapones acumulados durante sus tres primeros partidos, cifra que ha sorprendido hasta a sus propios compañeros. Ahora bien, defender en la NBA exige mucho más que intimidar cerca de la canasta. El siguiente paso será comprobar cómo responde cuando deba salir al perímetro, defender bloqueos directos o recuperar su posición a la velocidad que exige el ritmo altísimo de esta competición.

La oportunidad existe, pero la competencia también

El contexto ha favorecido a Mara. Las ausencias de Chet Holmgren e Isaiah Hartenstein le abrieron la puerta a más minutos durante los primeros encuentros. Sin embargo, el partido ante Indiana ofreció una prueba interesante de que Aday está preparado: con Hartenstein de vuelta, el español salió desde el banquillo y su +12 en pista fue el mejor del equipo, a diferencia del alemán que no anotó ni un solo punto y acabo con un -11 en pista, acusando la falta de rodaje.

Oklahoma no tiene la obligación de acelerar el desarrollo del rookie. Tienen una plantilla construida para competir por el campeonato y con una pintura muy potente, por lo que el zaragozano tendrá que ganarse cada oportunidad que Daigneault le de a base de esfuerzo y buenas rotaciones. Habrá que ver si esas rotaciones las tiene desde el inicio, o si por el contrario su entrenador prefiere ir poco a poco con él.

Aday Mara ha conseguido gracias a sus grandes minutos en esta pretemporada que haya un convencimiento alrededor de él: de que no es el típico chico alto que sabe hacer 2 cosas muy bien pero que no podrá aguantar el ritmo de una liga tan exigente como la NBA. Su combinación de tamaño, capacidad de finalización, visión de juego y protección del aro ofrece una base muy prometedora sobre la que trabajar. Ahora empieza la parte más difícil: demostrar que todo eso puede funcionar cuando desaparezca la pretemporada y arranquen los partidos serios de regular season y playoffs.