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El Barça sigue sin encanchar

El Barça sigue sin encanchar

Los socios abonados del FC Barcelona han solicitado un total de 31.213 entradas, unas 8.000 menos de las que se pusieron a su disposición


Esta no es la primera vez que en can Barça no se agotan las entradas,  ya que en el estreno liguero tampoco lo lograron. Se trata del primer partido de Champions ante un grande de Europa como el Bayern de Múnich, pero los de Koeman no consiguen enganchar con su afición. Cabe destacar que el valor de una entrada para el partido que enfrenta a Barça y Bayern supera los 200 euros. Otro dato que hace incomprensible esta situación en can Barça es que las entradas no son nominativas. Es decir, el abonado que solicita una entrada pueda dársela a cualquier culé para que pueda disfrutar del partido en su lugar. Pero ni aun así los socios han reclamado esas entradas.

 ¿Qué motivos hay detrás de este fenómeno? El primero y más evidente es la falta de ilusión en el entorno blaugrana. La marcha de Leo Messi está marcando un antes y un después en el Barça. Si a ello le sumamos los problemas económicos y una temporada que, salvo sorpresa, apunta a ser de transición, el resultado es un estadio que no se llena ni con el 40% de aforo permitido.

No obstante, este no es el único motivo por el que el Camp Nou se queda sin llenar de nuevo. La situación epidemiológica y las restricciones son factores que están afectando al futbol español en la actualidad. La covid-19 ha dejado un total de más de cuatro millones y medio de fallecidos en todo el mundo. Este número de personas equivale a 45 estadios como el Camp Nou llenos. Unas cifras demoledoras que, por supuesto, afectan al fútbol, ya que durante este periodo de tiempo nos han dejado muchos aficionados al futbol.

Además, las condiciones en que los aficionados al fútbol pueden ir a los estadios no son las más apetitosas en España. Mascarillas, aforo limitado y localidades que no corresponden con las que los abonados escogieron son algunas de las medidas que hacen echarse atrás a los hinchas. Si a ello le sumamos el miedo y las personas abonadas que se encuentran dentro de colectivos vulnerables frente a la pandemia, el resultado es un campo de futbol que no se llena ni al 40%.

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