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Fórmula 1

Carlos Sainz busca romper su maleficio en el Gran Premio de Barcelona Catalunya de Fórmula 1

El piloto madrileño afronta la cita de Montmeló con el objetivo de regresar a los puntos tras repasar una trayectoria marcada por la regularidad en el trazado catalán


El Circuit de Barcelona-Catalunya vuelve a vestirse de gala para recibir a la Fórmula 1 en un momento crítico de la temporada. Con las gradas de Montmeló rozando el lleno absoluto, las miradas locales se centran inevitablemente en Carlos Sainz, que afronta su undécima participación en casa. Y es que, no es una cita más para el madrileño, obligado a exprimir el monoplaza para dejar atrás los últimos baches y engancharse de nuevo a la zona noble de la parrilla.

Hacerlo significa apelar a la mística de un trazado que siempre se le ha dado bien. La trayectoria del español en el asfalto catalán es el reflejo de una consistencia blindada, sirviendo año tras año como el termómetro real de su evolución en el gran circo. El fin de semana se presenta así como el escenario ideal para dar un puñetazo sobre la mesa, apoyado en un historial donde la regularidad ha sido la norma.

La década de consolidación con Toro Rosso, Renault y McLaren

La historia de Carlos Sainz con Montmeló arrancó en 2015, dejando una declaración de intenciones difícil de olvidar al meter el Toro Rosso en una espectacular quinta posición el sábado. Aunque la lógica de la carrera terminó imponiéndose el domingo, aquel noveno puesto final supuso estrenar su casillero de puntos ante su afición y encender la mecha de un idilio que dura ya más de diez años.

Lejos de ser un espejismo, el madrileño consolidó esa solidez en las campañas posteriores cambiando de colores pero manteniendo la efectividad. En 2016, ya con motor Ferrari en la zaga del coche italiano, amarró una meritoria sexta plaza tras haber clasificado octavo. Incluso cuando los monoplazas no acompañaban, como ocurrió con el Toro Rosso de 2017 o el Renault de 2018, Sainz se las arregló para cruzar la meta en séptima posición en ambas citas.

El cambio a McLaren no hizo más que potenciar esa madurez al volante, especialmente a la hora de leer las carreras en un circuito tan demoledor con los neumáticos. La edición de 2019 fue buena prueba de ello, firmando una remontada de mérito desde la decimotercera plaza de salida hasta ver la bandera de cuadros en octavo lugar. Un año después, en el atípico verano de 2020, se despidió de la escudería de Woking repitiendo en el top de la parrilla al acabar sexto.

La exigencia con Ferrari y la nueva realidad en Williams

El salto a Ferrari en 2021 supuso una inyección de presión y expectativas que el piloto español supo canalizar con oficio en la pista catalana. Su estreno de rojo se saldó con un séptimo puesto muy batallado, antesala de un 2022 donde acarició el podio con los dedos al terminar cuarto tras una intensa lucha final. La velocidad estaba ahí, pero el Circuit siempre exige un extra que el madrileño no dudó en buscar.

Esa competitividad pura estalló el sábado de 2023, cuando Sainz desató la euforia en la grada al calificar en primera línea marcando el segundo mejor tiempo. Sin embargo, la falta de ritmo del coche en las tandas largas arruinó el sueño del podio el domingo relegándolo al quinto puesto, una frustración que compensó en 2024 cerrando su etapa en Maranello con un doble sexto puesto que demostró su tremenda regularidad.

Ahora, el panorama cambia de raíz para el madrileño en un proyecto de Williams que le obliga a remar desde la zona media-baja de la parrilla. Ya se vio el año pasado, cuando las carencias del coche le condenaron a la decimoctava plaza en la clasificación del sábado. Pese al golpe, Sainz tiró de galones y conocimiento del asfalto de Montmeló para remontar el domingo hasta la decimosegunda posición, un espíritu de supervivencia que buscará repetir este fin de semana.