El centrocampista del Atlético de Madrid debuta como titular en la contundente victoria por 4-0 ante Arabia Saudí, ganándose un hueco en el esquema de Luis de la Fuente
El camino de la selección española en la Copa del Mundo ha tomado un rumbo de absoluta tranquilidad tras un inicio que despertó las alarmas del entorno. El empate sin goles frente a Cabo Verde exigía una reacción inmediata en la segunda jornada de la fase de grupos para evitar urgencias en la clasificación. Con esto, Luis de la Fuente apostó por agitar el once inicial en Atlanta y la entrada de ideas nuevas devolvió los automatismos al juego dinámico del equipo.
La gran novedad de la alineación se focalizó en la banda izquierda de la ofensiva nacional con la presencia del centrocampista del Atlético de Madrid. El futbolista asumió la responsabilidad de dar fluidez y verticalidad a un bloque que acumulaba demasiada posesión horizontal en los últimos metros. Sin duda, su aportación resultó diferencial para desarmar el entramado defensivo de Arabia Saudí y encarrilar un contundente triunfo por 4-0 que devuelve la sonrisa al vestuario.
La personalidad en la banda izquierda que desactivó la presión
La titularidad del centrocampista colchonero supuso la gran sorpresa de la tarde en los planes del cuerpo técnico para este segundo compromiso. Su misión principal consistía en sustituir a Gavi en el perfil izquierdo, un rol que ejecutó con una enorme madurez futbolística desde los primeros compases. El jugador se mostró muy activo pidiendo constantemente la pelota y encarando de forma decidida a la zaga rival para generar desequilibrios.
De hecho, de sus botas nació la acción que terminó por sentenciar el partido cuando apenas se cumplía el primer tercio del choque. El extremo optó por un cambio de orientación total hacia la derecha, buscando el espacio libre en lugar de apoyarse en corto. Gracias a esto, la jugada progresó con rapidez a través de Pedro Porro y Marc Cucurella. El movimiento colectivo desarboló la línea defensiva y permitió a Dani Olmo asistir a Mikel Oyarzabal para firmar el tercer tanto de la tarde.
La decisión final demostró la enorme confianza de un futbolista que se está estrenando en el máximo escenario del fútbol mundial. El vestuario asimiló que este triunfo holgado sirve para quitarse una pesada mochila de presión de cara al futuro a corto plazo. Con los tres puntos en el casillero, el grupo reafirma la validez de una idea de juego que se había cuestionado tras el estreno.
Una victoria para recuperar las buenas sensaciones
El rendimiento del jugador de Roquetas de Mar se prolongó durante 61 minutos de un alto nivel técnico sobre el césped estadounidense. De hecho, el seleccionador decidió mantenerlo en el campo tras el descanso, ratificando las buenas valoraciones que su partido estaba despertando en las transmisiones nacionales. Su aportación no se limitó a la distribución del balón, sino que ayudó notablemente a fijar defensores y liberar pasillos interiores para sus compañeros.
La fluidez ofensiva se reflejó en unas estadísticas demoledoras que registraron un 68% de posesión y un total de 22 disparos a portería. Los dos goles de Mikel Oyarzabal, junto a las dianas de Lamine Yamal y el infortunio en propia puerta de Al-Tambakti, hicieron justicia al dominio español. El relevo del futbolista colchonero se produjo pasada la hora de juego, dejando su lugar a Nico Williams con el trabajo plenamente encarrilado.
Ahora, el combinado nacional pone ya su mirada en el cierre de la fase de grupos del Grupo H, programado para el próximo sábado. La victoria contundente permite afrontar el tramo decisivo con una perspectiva totalmente diferente y con un bloque de jugadores mucho más amplio. Sin duda, el centrocampista del Atlético de Madrid ha presentado sus credenciales definitivas para seguir siendo una pieza importante en el esquema titular de La Roja.
“Pasándoselo bien es como salen las cosas. No nos desesperó para nada el empate porque merecimos la victoria. Hemos estado muy tranquilos y el día a día ha sido igual. El otro día nos quitamos un poco ese peso de la mochila. Hoy se ha visto lo que somos y hemos sido durante tantos años”, afirmó Álex Baena al finalizar el encuentro.
