El conjunto de Pedro Martínez afrontará mañana uno de los grandes duelos de la Euroliga con la enfermería repleta y trabaja en el regreso de Eli Ndiaye para reforzar una plantilla castigada por las lesiones
El Real Madrid atraviesa uno de los momentos más delicados de la temporada en lo que respecta al estado físico de su plantilla. Pese a estar en un momento deportivo extraordinario, con 11 victorias consecutivas, las lesiones se han convertido en el principal quebradero de cabeza para Pedro Martínez, que tendrá que afrontar este miércoles uno de los compromisos más exigentes del calendario europeo. El Panathinaikos de Obradovic visita el Movistar Arena con un conjunto blanco obligado a reinventarse para mantener su buena racha.
La situación ha empeorado considerablemente durante los últimos días. A las ausencias de Gabriel Deck, Usman Garuba, Mikael Jantunen y Théo Maledon se ha sumado la de Facundo Campazzo, que sufre una lesión muscular y tampoco estará disponible ante el conjunto griego. Cinco bajas importantes que afectan de sobremanera a la dirección del juego, dejando a Andrés Feliz como único base puro de la plantilla.
La nota positiva llega con Nick Smith Jr., que ha recibido el alta médica y estará disponible, aunque apenas ha podido entrenarse durante los últimos días. Ante esta situación, jugadores con menor protagonismo deberán asumir más minutos y responsabilidades. Max Shulga, cuya posible cesión había estado sobre la mesa, aparece ahora como una alternativa para reforzar la rotación exterior, mientras que jugadores como Jaime Pradilla y Chuma Okeke tendrán que dar un esfuerzo extra en la pintura para que los blancos saquen la victoria.
Eli Ndiaye, cerca de regresar de su cesión en Badalona
La acumulación de problemas físicos también ha provocado movimientos en los despachos del Real Madrid. Según adelantó el periodista Xavi Ballesteros y recogió el diario AS, el club blanco ya ha solicitado oficialmente al Joventut de Badalona el regreso de Eli John Ndiaye, actualmente cedido en el conjunto catalán.
El ala-pívot de 22 años podría convertirse en una solución importante para una posición especialmente castigada por las lesiones. Su contrato de cesión contempla la posibilidad de regresar al Madrid a partir del 15 de noviembre si se cumplen determinadas condiciones, y su vuelta podría adelantarse si ambos clubes alcanzan un acuerdo, aunque todavía no existe una confirmación definitiva.
Ndiaye estaba aprovechando su etapa en Badalona para ganar protagonismo. En sus seis encuentros de Liga Endesa promedia 8 puntos y 3,5 rebotes, con un notable 41,7 % de acierto desde el triple. Su conocimiento del club, capacidad física y versatilidad defensiva le convierten en una alternativa especialmente atractiva para cubrir las necesidades actuales del equipo. El propio Pedro Martínez ha reconocido públicamente su deseo de recuperar al jugador, aunque ha insistido en que las conversaciones entre ambas entidades continúan.
El Panathinaikos, una prueba de máxima exigencia
El conjunto griego llega como líder de la competición, con un balance de siete victorias y dos derrotas, y con una plantilla repleta de talento. Su capacidad física y el peligro de jugadores como Kendrick Nunn o Sylvain Francisco obligarán al Madrid a ofrecer una versión defensiva muy sólida, especialmente teniendo en cuenta las ausencias en su línea exterior.
Sin embargo, los blancos también tienen argumentos para confiar en sus posibilidades. Acumulan once victorias consecutivas entre todas las competiciones, seis triunfos seguidos en Euroliga y todavía no conocen la derrota como locales esta temporada. Una dinámica que demuestra la profundidad y competitividad de un equipo que, incluso en circunstancias adversas, ha sabido encontrar soluciones.
El encuentro servirá para medir hasta qué punto puede resistir el Real Madrid sin varias de sus piezas fundamentales. Pedro Martínez tendrá que gestionar una rotación muy condicionada por las bajas porque, aunque los resultados siguen acompañando, la acumulación de lesiones amenaza con poner a prueba la profundidad de una de las plantillas más ambiciosas del continente. Y pocas pruebas pueden ser tan exigentes como recibir al líder de Europa con cinco jugadores en la enfermería.
