El piloto neerlandés domina en Marina Bay para sumar su segundo triunfo consecutivo, mientras que Hamilton asume la responsabilidad de una estrategia que terminó lastrando sus opciones de podio


La decimoséptima cita del campeonato mundial de Fórmula 1 arrancaba con el asfalto asiático iluminado por los focos artificiales. Max Verstappen defendía la pole position consciente de que este trazado urbano representaba un examen histórico para sus aspiraciones. En este contexto, el piloto neerlandés ejecutó una salida milimétrica para neutralizar el empuje inicial de Charles Leclerc.

A partir de ese instante, la carrera adquirió un ritmo táctico muy marcado por la gestión de los neumáticos y las distancias de seguridad. El tetracampeón del mundo dosificó con precisión los compuestos blandos durante el primer tercio de la prueba. Así, consolidó una ventaja superior a los siete segundos respecto al monegasco antes de realizar su única parada en boxes.

La segunda mitad de la carrera confirmó la superioridad del monoplaza energético en ritmo de crucero. Con el liderato asegurado tras montar gomas medias, el neerlandés administró la renta con total tranquilidad hasta la bandera a cuadros. De este modo, firmó su segundo triunfo consecutivo y recortó distancias en la clasificación general a costa de Charles Leclerc.

Estrategias cruzadas en Maranello y calvario absoluto para los españoles

La parte media y alta de la parrilla vivió momentos de máxima tensión con los movimientos en el pit-lane y los coches de seguridad virtual. Lewis Hamilton había asumido la responsabilidad de arrancar con neumáticos medios con la intención de alargar su primera estancia en pista. Con esto, el británico acabó sufriendo un desgaste prematuro que facilitó el acercamiento de sus rivales directos.

Aprovechando esta debilidad táctica, Kimi Antonelli y Lando Norris protagonizaron una intensa batalla por las plazas de honor. El joven piloto de Mercedes aprovechó un fallo de su compatriota para escalar hasta el podio.

En cuanto a la representación española, la jornada resultó profundamente adversa en el asfalto singapurense. Carlos Sainz cruzó la meta en la décima cuarta posición tras lidiar con problemas intermitentes en la batería de su Williams. Por su parte, Fernando Alonso partió desde el pit-lane debido a un cambio de motor y concluyó décimo sexto, lastrado por la falta de potencia de su monoplaza.