La organización del Gran Premio de España modificará tres curvas de la pista madrileña junto a la FIA para facilitar los adelantamientos tras un debut con apenas cuatro maniobras en carrera
El debut de MadRing en el calendario de la Fórmula 1 ha dejado sensaciones completamente divididas entre el éxito logístico y la falta de acción real sobre la pista. Las instalaciones de IFEMA y la velocidad del trazado a una sola vuelta cautivaron a los equipos durante la jornada del sábado. Sin embargo, el domingo confirmó los peores presagios de la parrilla al vivirse una prueba monótona en la que apenas se registraron cuatro adelantamientos en pista.
La escasa degradación del compuesto duro anuló cualquier intento de remontada estratégica entre los monoplazas, obligando a los organizadores a tomar cartas en el asunto de cara a 2027. El circuito madrileño cuenta con un contrato garantizado por diez temporadas en el Gran Circo, lo que otorga el margen suficiente para replantear la pista. Por esta razón, la dirección del evento ya trabaja mano a mano con la FIA para transformar las secciones más lentas y estrechas del trazado.
Las curvas clave que cambiarán el diseño en 2027
El plan de reforma para la temporada 2027 se concentra en tres sectores concretos que frustraron los ataques de los pilotos. El primer foco se sitúa en la chicane de las curvas 5 y 6, ideada originalmente como el gran punto de frenada de la pista tras una recta veloz. No obstante, su entrada en ángulo cerrado impide que dos coches encaren el giro emparejados, convirtiendo la defensa de posición en una maniobra rutinaria. La intención pasa por ensanchar la trayectoria para habilitar trazadas alternativas en paralelo.
Por otro lado, la curva 13 sufrirá variaciones de perfil al situarse inmediatamente después de la sección peraltada de La Monumental. En ese tramo, el rebufo generado resulta insuficiente al no desembocar en una desaceleración contundente que facilite el adelantamiento. Finalmente, la curva 20 dejará atrás su configuración de embudo, alejando las protecciones para erradicar el riesgo desmedido que denunciaron varios corredores al intentar atacar por el interior.
El consenso entre la FIA y los pilotos de la parrilla
La dirección de la prueba no ha eludido el problema tras comprobar que el evento ofreció incluso menor movimiento en pista que el circuito urbano de Montecarlo. Luis García Abad admitió con total franqueza la necesidad de maniobrar: «La FIA ha definido claramente cuál es la forma de mejorar el trazado del circuito, y estaremos abiertos a ello porque tendremos que reacondicionar el circuito para el año que viene«. En este contexto, los responsables confían en la amplitud del recinto exterior para ejecutar los cambios sin comprometer la seguridad.
Además, las quejas de los pilotos sirvieron de catalizador directo para este plan de reformas conjuntas. Carlos Sainz advirtió desde el primer día que la curva 5 representaba el sitio con más opciones para intervenir tras una recta larga, pidiendo una mentalidad abierta a la organización. Max Verstappen también ofreció su perspectiva técnica al señalar que las frenadas en apoyo impiden competir en paralelo: «Si me das el plano del circuito, yo me encargo de arreglarlo«. Con estas modificaciones, el proyecto busca consolidar un Gran Premio competitivo y dinámico.
