Varios clubes y jugadores han mostrado su apoyo a la ciudad española, evitando siempre conflictos políticos; mientras que otros no han hecho lo mismo
El fútbol vuelve a demostrar que nunca permanece completamente al margen de lo que sucede en la sociedad. La complicada situación que atraviesa Ceuta ha llegado a los estadios mediante el lema «Todos somos caballas», lucido por varios equipos antes de sus respectivos partidos. Un gesto aparentemente sencillo que, sin embargo, ha provocado aplausos, críticas y silencios difíciles de interpretar.
La cara la representan quienes han decidido mostrar públicamente su solidaridad con los ceutíes. La cruz aparece en los clubes y jugadores que han preferido mantenerse al margen o esconder parcialmente el mensaje. Todos son libres de actuar como consideren, pero las decisiones adoptadas delante de miles de personas también comunican, incluso cuando se pretende evitar cualquier pronunciamiento.
Dani Olmo se acordó de Ceuta en su homenaje en Terrassa
El egarense fue uno de los primeros futbolistas en transmitir públicamente su apoyo. Durante el homenaje que recibió en Terrassa, el internacional español comenzó hablando en catalán, su lengua materna, pero cambió al castellano para dirigirse a todos los ceutíes. Los asistentes respondieron con aplausos a un mensaje que ahora vuelve al recuerdo, después que el Barcelona no se sumase a una iniciativa del Levante.
Los jugadores granotas saltaron al césped con la camiseta de apoyo a Ceuta, mientras que los del Barcelona no la vistieron. Según explicó Jota Jordi, colaborador de El Chiringuito, la entidad azulgrana consideró que el mensaje podía interpretarse como una reivindicación política debido a cuestiones externas. No obstante, su negativa a participar en esta acción concreta no significa necesariamente que el club no apoye a Ceuta ni a sus habitantes.
El fútbol valenciano ha promovido esta iniciativa
El Levante no ha sido el único conjunto valenciano que ha utilizado el fútbol como altavoz. Villarreal, Elche y otros clubes de la Comunidad se han sumado a una iniciativa impulsada para acompañar a una población que atraviesa una situación especialmente complicada. Sus respectivos rivales también han participado en varios de esos gestos, demostrando que la solidaridad puede superar colores y rivalidades.
Villarreal y Betis, por ejemplo, saltaron juntos al césped de La Cerámica con el lema «Todos somos caballas». En ese momento no había dos equipos enfrentados, sino un mismo mensaje dirigido a los habitantes de Ceuta. Durante unos segundos, el resultado quedó en un segundo plano y el fútbol cumplió una de sus funciones más valiosas: utilizar su enorme repercusión para evitar que quienes sufren se sientan olvidados.
El atrevimiento de Abde
El caso que más repercusión ha tenido es el de Abde Ezzalzouli. El internacional marroquí lució la camiseta junto con sus compañeros del Betis, pero posteriormente recibió insultos y amenazas desde Marruecos. Lo que para los demás jugadores fue simplemente una acción colectiva adquirió en su caso una dimensión política que seguramente nunca buscó.
Abde explicó en redes sociales que la camiseta tenía un carácter social y que no pretendía despreciar a Marruecos: «En ningún momento se ha utilizado la camiseta referente al pueblo de Ceuta con un objetivo político o de desprecio hacia mi pueblo, el pueblo marroquí. Esta era una camiseta de carácter social en apoyo a una población y sus habitantes, independientemente de su nacionalidad, que estaban viviendo una situación complicada. Esto no es una disculpa ante nadie y todo aquel que desee usar esto para dudar de mi amor por mi país es libre de hacerlo, yo seguiré viviendo cada día con la cabeza bien alta y seguiré representando con orgullo y sacrificio mis raíces«, rezaba su comunicado.
Un mensaje oculto en el Real Madrid
Elche y Real Madrid también utilizaron las camisetas antes de su encuentro en el Martínez Valero. Sin embargo, Vinícius, Mbappé y Konaté no mostraron el mensaje como el resto de sus compañeros. Los dos primeros se remangaron la prenda hasta ocultar el lema, mientras que el defensa francés la sostuvo en sus manos en lugar de vestirla con normalidad.
Se desconocen los motivos concretos de los tres futbolistas y sería injusto atribuirles una intención que no han explicado. El Real Madrid defendió su libertad para decidir si participaban, una postura comprensible porque ningún jugador debería ser obligado a manifestarse. Sin embargo, ocultar de forma tan visible un mensaje de solidaridad genera inevitablemente preguntas. Si no querían participar, habría sido más claro no ponerse la camiseta.
¿Tienen miedo a «mojarse» los jugadores?
La situación de Ceuta se encuentra cada vez más politizada. En la España actual parece imposible hablar de cualquier asunto sin que inmediatamente se relacione con un partido, una ideología o uno de los dos grandes bloques políticos. Incluso un mensaje de apoyo a una población acaba interpretándose como una declaración territorial o un ataque contra otro país.
Quizá por eso algunos clubes y futbolistas prefieren no entrar en ese jardín. Temen que un gesto humanitario sea utilizado para colocarles una etiqueta que nunca han elegido. Es una preocupación legítima, pero el miedo a la interpretación ajena no puede justificar siempre el silencio. Si apoyar a unas personas que están sufriendo se considera tomar partido, entonces el problema no está en la camiseta, sino en una sociedad que ha convertido la empatía en otra batalla política.
