Max Verstappen domina el arranque en Spa-Francorchamps con Lewis Hamilton al acecho, en una sesión empañada por la avería hidráulica de Oscar Piastri


La acción en Spa ha empezado sin tiempo para especular con los mapas de motor. Y es que, los equipos saltaron a la pista con la obligación de exprimir cada minuto debido al desfile de pilotos debutantes que alteró los garajes. Entre parrillas aerodinámicas en el coche de Lando Norris y jóvenes como Jak Crawford en el Aston Martin, rascar vueltas limpias ha sido una odisea.

De hecho, el asfalto belga no ha dado tregua en una primera media hora destinada a limpiar la superficie con la goma media. Con esto, la tabla de tiempos ha ido cambiando constantemente mientras los ingenieros recopilaban datos de carga aerodinámica. Finalmente, los favoritos tardaron en destapar sus cartas, guardándose el juego real para cuando la pista ganara algo de adherencia.

El compuesto blando desata las hostilidades entre Red Bull y Mercedes

El panorama cambió por completo en cuanto el neumático blando hizo acto de presencia a mitad de sesión. Max Verstappen aprovechó el momento de máximo agarre para clavar el crono en un definitivo 1:47.070 con el que amarró el liderato. El de Red Bull tuvo que esmerarse para tumbar el registro previo de Isack Hadjar, que había sorprendido a todos colocándose arriba con el compuesto de color rojo.

Lewis Hamilton demostró que Ferrari mantiene las buenas sensaciones al quedarse a solo 145 milésimas de la cabeza. Por otro lado, Charles Leclerc asomó con en la tercera plaza antes de que el tráfico arruinara los intentos del resto de la parrilla. La igualdad en esa zona alta anticipa una clasificación al límite donde el segundo sector dictará la sentencia definitiva.

La peor parte en este relevo de simulación de clasificación se la llevaron los monoplazas de Alpine. La estructura francesa sufrió para hacer funcionar la goma blanda en comparación con los tiempos competitivos que habían firmado con los duros. Esos problemas de rendimiento dejan deberes urgentes en el box para corregir la falta de velocidad punta antes del fuego real.

Sustos por tráfico en la radio y averías de última hora para Piastri

La tranquilidad del tramo final se rompió cuando saltaron las alarmas por falta de fiabilidad en el box de McLaren. Oscar Piastri tuvo que aparcar momentáneamente su coche cerca de Les Combes por una pérdida de presión hidráulica que congeló los planes del equipo. Aunque el piloto australiano consiguió arrancar de nuevo para volver al garaje, el contratiempo arruinó sus tandas largas de combustible.

La tensión también se vivió en las comunicaciones de radio debido a los atascos en los puntos ciegos del circuito. Kimi Antonelli se encendió tras verse bloqueado por el monoplaza de Carlos Sainz en mitad de una vuelta rápida. «¡Sainz, qué idiota!«, exclamó Antonelli por la radio mientras el piloto de Williams lo ignora. El de Mercedes replicó con un volantazo agresivo delante del Williams para certificar su enfado.

Finalmente, la sesión echó el cierre con una bandera amarilla tardía y la sensación de que los registros actuales están lejos del techo del año pasado. Por otro lado, escuderías como Aston Martin tendrán que rehacer sus notas tras ceder el coche en los primeros sesenta minutos. Además, los segundos libres serán clave para ver si el fallo en el coche de Piastri esconde un dolor de cabeza mayor.