El belga confirma su poderío en la etapa 7 y refuerza la pelea entre sprinters en un Tour cada vez más exigente
La séptima etapa del Tour de Francia 2026 volvió a demostrar que, cuando el recorrido invita a la velocidad pura, Tim Merlier es uno de los nombres que más intimidan al pelotón. El belga de Soudal aprovechó la primera llegada masiva completamente limpia de esta edición para firmar un triunfo que deja claro que su ambición va mucho más allá de una victoria aislada.
La jornada entre Hagetmau y Burdeos, con 175,1 kilómetros prácticamente llanos, estuvo marcada por la insistencia de Baptiste Veistroffer y Jakub Otruba, protagonistas de una escapada que llegó a rozar los dos últimos minutos de ventaja. El dúo mantuvo el pulso hasta que el pelotón decidió acelerar de verdad, especialmente cuando los equipos de los velocistas comenzaron a reorganizarse pensando en un final explosivo.
El sprint intermedio en Landiras dejó otro capítulo en la batalla por el maillot verde, con Mads Perdersen cruzando tercero y manteniendo su regularidad intacta. Sin embargo, el desenlace estaba reservado para Burdeos, donde la tensión aumentó a medida que los trenes de lanzamiento buscaban su sitio entre rotondas, viento lateral y una carretera cada vez más estrecha.
Ya dentro del último kilómetro, Soudal ejecutó su plan con precisión quirúrgica. Merlier encontró el hueco por la parte izquierda, lejos de las vallas, y lanzó un golpe de pedal definitivo para superar a Soren Waerenskjold y Biniam Girmay, quienes nada pudieron hacer ante la potencia del belga.
En la clasificación general, Tadej Pogacar mantiene el maillot amarillo con 2’42» sobre Jonas Vingegaard, mientras Isaac del Toro, Remco Evenepoel y Juan Ayuso completan un top-5 que llega a la etapa 8 con diferencias importantes y un Tour cada vez más definido.
