La FIFA estrena el formato de 48 selecciones: El debate entre la inclusión histórica y el bajón de nivel futbolístico
La cuenta regresiva para la Copa del Mundo de la FIFA 2026 ha comenzado, y con ella, una transformación radical que divide al planeta fútbol. El paso de 32 a 48 selecciones no es solo un cambio numérico; es una metamorfosis en la esencia del torneo más prestigioso del mundo. Desde la perspectiva de la expansión, el beneficio es claro: naciones que nunca soñaron con participar ahora tienen una oportunidad real, lo que democratiza el acceso y aumenta los ingresos globales.
Sin embargo, el precio de esta «democratización» podría ser la calidad del juego. Con más partidos y un calendario extendido, la fatiga física de los futbolistas se convierte en el enemigo principal. Las grandes estrellas llegarán tras temporadas agotadoras en Europa, y enfrentarán un torneo que exige un despliegue físico sin precedentes. ¿Veremos un fútbol de alta intensidad o partidos lentos y trabados por el cansancio? La opinión pública se divide: mientras unos celebran la fiesta global, otros temen que el Mundial pierda esa mística de «élite exclusiva» para convertirse en un producto de cantidad sobre calidad.
