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El club azulgrana ha entrado en negociaciones oficiales con el Newcastle y ya ha acordado las condiciones personales con el jugador, que sueña con vestir de azulgrana


El mercado de fichajes de verano aún no ha arrancado oficialmente, pero el Barcelona ya ha dado un golpe sobre la mesa. Anthony Gordon, el explosivo extremo inglés del Newcastle, se ha convertido en el gran objetivo ofensivo del club catalán para la temporada 2026/27.

Según Fabrizio Romano, el Barcelona ha iniciado conversaciones oficiales con el Newcastle y el jugador ya ha expresado su disposición a aceptar un acuerdo si ambos clubes llegan a un entendimiento. Además, señala que el Barça tiene prioridad sobre otros clubes de la Premier League que intentan colarse en la operación a última hora.

La maquinaria culé lleva semanas en movimiento. Deco viajó recientemente a Londres acompañado de Bojan Krkic y Joao Amaral, no solo para avanzar en otras negociaciones, sino también para reforzar el interés por Gordon. El extremo inglés estaría encantado de recalar en el Camp Nou, un detalle fundamental para poder negociar con el Newcastle y superar la competencia de otros grandes clubes como Liverpool y Bayern Múnich.

¿Qué hace tan atractivo a Gordon para Hansi Flick? En el Barcelona entienden que el internacional inglés reúne varias características que hoy escasean en el plantel: velocidad, potencia física y capacidad para jugar en más de una posición. Habitualmente se desempeña por la banda izquierda, aunque también puede actuar como delantero centro. Esta temporada disputó 26 partidos en banda y 16 como ‘9’, acumulando 17 goles y 5 asistencias en 46 encuentros entre Premier League, Champions League, FA Cup y Copa de la Liga.

El principal problema sigue siendo económico. El Newcastle exige entre 85 y 90 millones de euros, una cifra que se antoja elevada para las arcas culés. Sin embargo, el salario del futbolista sí encaja en los parámetros económicos del club, y Gordon estaría dispuesto a ajustar sus pretensiones salariales para hacer posible el traspaso.

La operación tendría también un componente simbólico: tras años de dificultades económicas, cerrar un fichaje de este calibre sería un golpe de autoridad en el mercado internacional y un mensaje claro de ambición por parte de la dirección deportiva.