El peleador estadounidense le quitó el cinturón y el invicto al checheno después de una decisión dividida
El pasado sábado en UFC 328 se dio una de las sorpresas más grandes en la historia de la UFC. El excampeón Sean Strickland le arrebató el cinturón del peso medio a Khamzat Chimaev en Newark. La pelea fue muy cerrada y táctica, aunque hubo ciertos momentos de fuegos artificiales. Esta pelea es una enorme sorpresa porque Chimaev era favorito de forma casi unánime.
El checheno estaba invicto y no había mostrado signos de debilidad en ninguna de sus peleas, siendo uno de los activos más dominantes de la compañía. De hecho, para la gran mayoría no había pelea por así decirlo, ya que el campeón había controlado con su grappling a todos sus oponentes. Al otro lado se encontraba Strickland, otra vez siendo el claro underdog, como lo fue contra ‘Fluffy’ Hernández o Israel Adesanya, cuando se proclamó campeón por primera vez.
Para sorpresa de todos, el combate fue muy ajustado. El campeón tuvo sus momentos de control sobre Strickland, imponiendo su presión habitual. Sin embargo, el retador pudo meterse en el combate a medida que pasaban los minutos. Su habitual striking, manteniendo la distancia con el jab, fue la clave para equilibrar la pelea. También el nivel de cardio de Chimaev hizo que no temiera por los derribos.
La superioridad no fue para nada amplia. Los jueces dieron ganador al underdog por decisión dividida. Los dos últimos asaltos hicieron que se decantaran por Strickland. Con el final, se cerró la histórica rivalidad entre ambos. Chimaev llegó a colocar bien el cinturón al nuevo rey tras su derrota, algo que nadie se esperaba. Sean, tras su polémicas típicas y los antecedentes de los últimos años, logró vencer al que parecía invencible siendo el más disciplinado y competitivo.
Declaraciones después de UFC 328
Tras el combate estelar del evento, surgieron varias opiniones acerca de la sorpresa. Dana White fue preguntado por la salud de Khamzat Chimaev, al que se le vio en el pesaje muy mal. De hecho, bastante gente cuenta que no llegó a dar el peso, ya que la báscula no llegó a estabilizarse cuando ya dieron las ‘185 libras’, algo muy cuestionado. La cara visible de la UFC dio la noticia: «Chimaev se acercó a mí después de la pelea y dijo que quiere subir: no quiere pelear en esta categoría de peso nunca más».
Esto, después de los tuits que publicó Chimaev, sería algo contradictorio. En redes sociales, el checheno le propuso una revancha en dos ocasiones a Strickland, que aún no ha contestado. «Nos vemos pronto otra vez», comentó tras la pelea. Hoy lanzó otra invitación al campeón: «Avísame cuando estés listo». Si sigue en el peso medio, seguramente haya un segundo enfrentamiento entre ellos.
Sean Strickland, por su parte, tuvo unas palabras para el ya excampeón tras el pleito. «Ya sabes, yo suelo soltar tonterías, pero él es un campeón duro de roer. Esos tipos son durísimos. Se mete en estos combates con mucho orgullo, así que hay que quitarse el sombrero ante él. Nada más que respeto antes del combate, durante el combate y después del combate. Es un hombre de verdad. Al fin y al cabo, hay que vender combates. Yo también tengo a muchos buenos chicos musulmanes en mi equipo. A veces, cuando hablo de él, una parte de mí piensa: ‘Tío… me encantan esos chicos'», terminó.
Posiblemente la rivalidad no esté terminada y haya un segundo episodio entre ellos, pero el primer enfrentamiento acabó como nadie esperaba. Después de 25 minutos de pelea, lo único que hubo entre ambos fue un claro respeto y admiración por lo que hicieron. La previa, según Strickland, fue para vender su combate, algo que se logró sobradamente.
