Una jornada extrema en los Apeninos corona a Igor Arrieta y provoca un vuelco inesperado en la general del Giro
La quinta etapa del Giro de Italia dejó una de esas historias que engrandecen al ciclismo. En un recorrido de 203 kilómetros entre Praia a Mare y Potenza, marcado por la lluvia constante, el frío y más de 4.000 metros de desnivel, Igor Arrieta protagonizó una actuación memorable para conquistar la victoria más impactante de su carrera. El navarro del UAE Team Emirates-XRG sobrevivió a caídas, errores de trazada y un desgaste extremo para imponerse en un final que rozó lo surrealista.
La fuga tardó casi 80 kilómetros en consolidarse, pero cuando lo hizo reunió a corredores de nivel como Einer Rubio, Victor Campenaerts, Jhonatan Narváez, Christian Scaroni o Lorenzo Milesi. Entre ellos emergió un Arrieta cada vez más sólido a medida que la carretera se empinaba. La tormenta endureció aún más la jornada, provocando abandonos de peso como los de Samuele Battistella y Timo de Jong, mientras el Lidl-Trek defendía la Maglia Rosa de Giulio Ciccone con dificultades ante los ataques de Visma, UAE y Red Bull- BORA.
El gran movimiento llegó en la subida a Montagna Grande di Viggiano, donde Arrieta lanzó un ataque contundente a menos de cinco kilómetros de coronar. Solo Afonso Eulálio, del Bahrain Victorious, logró responder tras una persecución exigente. Ambos se marcharon en solitario rumbo a Potenza mientras el grupo de favoritos cedía ya más de seis minutos, dejando claro que la etapa y buena parte de la general se decidirían delante.
El desenlace fue una montaña rusa. A 13 kilómetros de meta, Arrieta se fue al suelo en un descenso mojado y perdió medio minuto. Eulálio tomó el mando y llegó a soñar con la victoria y con la Maglia Rosa. Sin embargo, el portugués también acabó cayendo en las calles de Potenza, lo que permitió al español regresar a su rueda. Cuando parecía que la situación se estabilizaba, Arrieta tomó un desvío equivocado a dos kilómetros del final, obligándole a un último esfuerzo contrarreloj.
En el repecho definitivo, el navarro sacó fuerzas de donde no quedaban. Redujo la diferencia metro a metro hasta alcanzar a Eulálio prácticamente sobre la línea de meta. Una victoria épica, de resistencia y orgullo, que confirma el enorme talento de una de las grandes promesas del ciclismo español. El portugués, pese a la derrota, se vistió con la Maglia Rosa tras el hundimiento del grupo de favoritos, que cedió más de seis minutos.
