BREAKING

ArgentinaTenis ATP

Cuando el tenis se vuelve identidad: Cerúndolo, la gente y una noche que explica al Argentina Open

Hay partidos que se analizan con estadísticas y otros que se explican con contexto. Lo ocurrido en el Argentina Open pertenece a la segunda categoría. Porque la remontada de Francisco Cerúndolo frente a Alexander Zverev fue, ante todo, una lectura perfecta del escenario: clima hostil, tribunas encendidas y una presión que en Buenos Aires no se negocia, se asume.

El peso invisible de Buenos Aires

Jugar tenis en Argentina no es un privilegio neutro. Es un desafío psicológico constante. La humedad, los parates por lluvia, el calor espeso y una cancha que vibra con cada punto construyen un entorno que exige algo más que golpes limpios. Exige convicción. Cerúndolo lo entendió mejor que nadie: no necesitó ganar desde el inicio, necesitó resistir hasta que el partido fuera suyo.

Zverev hizo lo correcto desde el manual: servicio dominante, control del ritmo, jerarquía en los momentos iniciales. Pero el manual no contempla el factor humano de una tribuna que empuja, ni el desgaste emocional de ver cómo el rival no se cae cuando debería.

El quiebre que no figura en el marcador

El punto de inflexión no fue una derecha ganadora ni una volea bien ejecutada. Fue mental. Cuando Cerúndolo recuperó el quiebre en el segundo set, el partido cambió de dueño sin que el marcador lo reflejara de inmediato. El alemán empezó a jugar contra el contexto; el argentino, a favor de él.

Ahí aparece la madurez competitiva. Cerúndolo no aceleró de más, no buscó el aplauso fácil. Esperó. Leyó. Castigó cuando correspondía. Esa es una evolución que no siempre se nota, pero que distingue a los jugadores que están listos para dar el salto definitivo.

El Argentina Open como examen de carácter

Este torneo no suele consagrar campeones por casualidad. Expone. Obliga a convivir con expectativas, con la historia y con una tribuna que exige entrega total. Por eso, más allá de lo que ocurra en semifinales ante Pedro Martínez, el mensaje ya está enviado: Cerúndolo no solo puede competir con la élite, puede hacerlo sosteniendo la presión de representar al tenis argentino en su propio territorio.

Mucho más que una victoria

El triunfo ante Zverev no garantiza títulos, pero sí credibilidad. Y en el circuito ATP, la credibilidad es moneda fuerte. Buenos Aires fue testigo de algo más profundo que un pase a semifinales: fue la confirmación de que Cerúndolo entiende qué significa jugar estos partidos y, sobre todo, cómo ganarlos.

En un calendario globalizado y con miradas hacia países con poca o nula tradición tenística, el Argentina Open sigue recordando que el tenis también es identidad. Y en esa identidad, anoche, Cerúndolo se miró al espejo y respondió con personalidad. Eso, en el largo plazo, vale tanto como cualquier trofeo.

 

FOTO PORTADA: PRENSA IEB+ ARG OPEN