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Creerse el mejor es más importante que serlo

El Real Madrid ha desafiado a la lógica, a la tecnología y a los jeques que creen que con dinero todo se compra; demostrando que el escudo, las ganas y la afición también cuentan. Pase lo que pase en la final, jamás se olvidará este ‘viaje’ por la Champions League.


Como cuando la orquesta del Titanic seguía tocando mientras el barco se hundía, así ha sonado el Santiago Bernabéu cada una de las noches europeas de este 2022. Pero esta vez sí hubo final feliz. El barco, cuando parecía hundido, volvía a flote. Nadie sabe cómo, pero lo hacía. El Real Madrid, salió campeón.

El 15 de septiembre de 2021 comenzó un viaje único. Inimaginable, ya que nadie – y recalco nadie– se imaginaba en lo que se iba a convertir este viaje del Real Madrid por la Champions League. Ese día el Real Madrid ganó 0-1 en Milán. Ese día, sin saberlo, comenzaría uno de los viajes más entrañables y desafiantes que hemos visto en la historia de este deporte.

Decía el gran Eduardo Galeano que “él se quedaba con esa melancolía irremediable que todos sentimos después del amor y al final de un partido”. Frase que cobró aún más sentido después de las eliminatorias vividas en el Santiago Bernabéu ante PSG, Chelsea y Manchester City. Después de cada uno de esos partidos, todos –madridistas y amantes del fútbol– nos quedamos melancólicos, atónitos y también algo afónicos. 11 ‘pegapatadas’ para unos, héroes para otros, hicieron de la palabra imposible algo épico, algo probable. Y el pasado 28 de mayo, como no podría ser de otra forma, pusieron el broche final.

Y es que quien olvida su historia está condenado a repetirla. Afirmación histórica más que acertada para muchas situaciones de nuestra vida. Eso parecieron sentir jugadores del PSG, Chelsea y City. Olvidaron la historia del Real Madrid y el peso de su escudo. Los subestimaron. Descuidaron el pequeño detalle que supone jugar en el Santiago Bernabéu. Su magia. Su historia. No se puede ser escéptico en este estadio. Hay que creer durante los 90 minutos, especialmente al final, donde las fuerzas flaquean y el corazón y la cabeza se tornan determinantes. Ahí, amigos míos, no hay otro equipo como el Real Madrid.

Así que abróchense los cinturones, porque vamos a hacer un breve recorrido por las grandes eliminatorias del Real Madrid en esta Champions League… Y cómo no, por la final.

Real Madrid

-CAPÍTULO 1-

Real Madrid – PSG, desafiando a los mejores.

¿Pero a quién tengo que fichar para ganar la Champions?

Cada noche, esa pregunta ronda la cabeza de Al-Khelaïfi, jeque y presidente del PSG. No amigo Nasser, no todo se puede comprar con dinero. De hecho, es algo que has aprendido estos años, donde el bagaje del PSG es de 0 títulos de Champions League.

Ni Messi, ni Neymar ni Mbappe pudieron con la vieja guardia del Real Madrid. Cuando todo parecía hecho, cuando en París ya se frotaban las manos pensando en los cuartos de final, llegó la mística. Sí, la mística. Algo que en el fútbol también cuenta, y sirve para explicar cómo el Real Madrid sin hacer una buena eliminatoria, logró ganarla. Puro fútbol.

-CAPÍTULO 2-

Real Madrid – Chelsea, funambulistas del fútbol.

Si hay un equipo que le ‘ponga’ el riesgo ese es el Real Madrid. ¿Que ganas 1-3 en la ida y parece que la vuelta será plácida? Para nada. No al menos si vistes de blanco.

El partido de vuelta, por fin, se antojaba ‘fácil’. Tan solo había que empatar o no perder por 2 goles. El Santiago Bernabéu estaba tranquilo, al menos en el minuto 1.

Pero en el minuto 75 algo cambió. El Chelsea marcaba el tercero y el Madrid estaba momentáneamente eliminado. Turno para la épica. Turno para el Santiago Bernabéu.

En el 80’ Rodrygo y en el 96’ Karim Benzema clasificaban al Real Madrid para semifinales. Nadie daba crédito a cómo un equipo que sobre el papel era peor, lograba levantar un 0-3. No intentéis buscar explicaciones, porque no las hay. Puro fútbol.

-CAPÍTULO 3-

Real Madrid – Manchester City, la más difícil todavía.

No hay big data – ni fútbol champagne– que ‘tumbe’ a este equipo. Las estadísticas no sirven de nada si juegas contra el Real Madrid.

En el minuto 88 el Real Madrid, según la tecnología, tenía 1% de probabilidades de clasificarse. Algo con lo que pareció no estar de acuerdo Rodrygo Goes, héroe inesperado de aquella calurosa noche del 4 de mayo.

Una noche en la que el equipo blanco parecía haber entregado las armas. Se acercaba el 90’ y necesitaba 2 goles para forzar la prórroga. No había atisbo alguno de esperanza, ya que el que parecía estar más cerca de marcar era el Manchester City. Un gol blue y todo acabaría. Entonces apareció ese pie salvador de Courtois; Mendy sacando la pelota bajo palos; y cómo no, aquellos 2 goles del joven brasileño.

Me gustaría contar qué pasó después, pero aunque estuve en el estadio viviéndolo en directo, no lo logro recordar con claridad. Lo que sí recuerdo es ver gente llorar. Emocionarse con un deporte que una vez más desafiaba a la ciencia y a la tecnología estadística. De nuevo, puro fútbol.

-CAPÍTULO 4-

Real Madrid – Liverpool, listos para la gloria.

Por primera vez se veía una sonrisa en el aficionado merengue antes de jugar una final. Por primera vez, aunque su equipo perdiera, estarían contentos. Y es que en las eliminatorias previas se ganó mucho más que el derecho a jugar una final. Había que ganar, porque una final es una final, pero pasara lo que pasara, la sensación de orgullo no se iría.

Pero el Real Madrid no sabe de perder finales. Y menos de Champions League. Esta vez no hubo que remontar. Ni tanta sensación de angustia (aunque sufrir, se sufrió). Courtois se encargó de ello haciendo un partido que pasará a la historia. Vinicius se encargó del resto. El Real Madrid era campeón de Europa por decimocuarta vez.

Real Madrid

Después de este bonito ‘viaje’, todos tenemos la sensación de que el Real Madrid – y especialmente el fútbol–, han ganado mucho más que «La Orejona«. Porque si algo hemos aprendido es que creerse el mejor, a veces, es más importante que serlo. Gracias por esta lección, Real Madrid.

 

Imágenes: Twitter

Twitter: @EmiHuertas_

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Escrito por Emi Huertas

Comunicación, Marketing, España, Corresponsal AG Deportes

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