En Colombia jugó un arquero record mundial
Colombia es la décima mejor liga del mundo. O al menos eso dice el ranking de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS). Ese reconocimiento la ratifica como un destino especialmente atractivo para futbolistas extranjeros: argentinos, uruguayos, paraguayos, centroamericanos, chilenos y, de vez en cuando, algún brasileño.
Lo que no es tan común es ver europeos probando suerte en el Fútbol Profesional Colombiano, aunque en los últimos años la tendencia ha ido en aumento. Este semestre, por ejemplo, un arquero de amplia trayectoria como el español Iago Herrerín eligió al Deportivo Pasto para continuar su carrera.
Hace poco, Iago Falque fue el ‘10’ del América de Cali; Gorka Elustondo pasó por Atlético Nacional; y el español Juan Manuel Lillo, otrora mano derecha de Pep Guardiola en el Manchester City, encabezó proyectos deportivos tanto en Millonarios FC como en Nacional, aunque sin demasiado éxito.
Pero entre todos ellos hay uno que, hace poco, alcanzó un récord impresionante. Es neerlandés, defendió la camiseta ajedrezada del Boyacá Chicó y recientemente se convirtió en el segundo arquero en la historia en jugar para equipos de todos los continentes del mundo: André Krul.
Poco conocía de Colombia
“No hablé español por un rato, entonces…”, advertía André antes de empezar la entrevista. Su español no es del todo fluido; a veces balbucea o se le escapan palabras, pero se le entiende perfectamente. Incluso, de vez en cuando, suelta un “chévere” con total naturalidad.
En su país, la imagen de Colombia suele ser negativa. Sin embargo, fue un agente mexicano quien le cambió la perspectiva al ofrecerle la posibilidad de jugar aquí.
“Me ofrecieron jugar en Colombia y me dije: tengo que tomar esa oportunidad. Nueva cultura, nuevo idioma… y al final, para mí, la experiencia fue muy buena”.
Nada que ver con Tim Krul
“Es mucha coincidencia que tengamos el mismo apellido, porque no es muy común en Holanda. Tenemos la misma edad y el mismo apellido, pero no somos familia”, aclaró André.
La confusión surge inevitablemente con Tim Krul, recordado por su paso por el Newcastle United y, sobre todo, por el Mundial del 2014, cuando Louis van Gaal lo ingresó en el tiempo extra ante Costa Rica para atajar penales. Krul detuvo el cobro de Michael Umaña y clasificó a Países Bajos a semifinales.
De la Champions League a Tunja
Antes de aterrizar en Tunja, André venía de disputar el ‘play-off’ de la Champions League con el Valletta FC. Había sido contratado específicamente para competir en ese torneo, pero tras la eliminación frente al FK Partizan el 24 de julio de 2012, fue desvinculado.
Entonces apareció su agente con una propuesta inesperada: Colombia. Un tal Eduardo Pimentel buscaba un arquero de renombre para dar el golpe en el país.
“Como ya había jugado en Malta y fue una gran experiencia, tenía ganas de algo similar. Siempre quise jugar en otros países, pero nunca había pensado en Colombia”, confesó.
Lo poco que sabía del país eran rumores sobre violencia, drogas y las FARC. Pero decidió arriesgarse. Días después de su eliminación en Champions fue anunciado como nuevo jugador del Boyacá Chicó, junto al delantero ugandés Andrew Eugene Sepuya, quien finalmente canceló su viaje.
El choque con la realidad
La emoción inicial duró poco. El idioma era una barrera y Tunja no era el paraíso caribeño que imaginaba. Nada de playas como Santa Marta, Cartagena o San Andrés. Todo era frío, montañas y mucha paz.
“Quedé decepcionado al ver que aquí no había tantas mujeres bellas y que era un pueblito en medio de las montañas donde no hay nada que hacer”, confesó con franqueza.
Las instalaciones del estadio La Independencia y del club estaban lejos de los estándares europeos. Incluso, en algunos entrenamientos compartían espacio con vacas y caballos de fincas vecinas, llegando a tener que que esquivar excremento en medio de las prácticas.
“¿Dónde me metí?”, debió pensar.
Pero la amabilidad boyacense lo hizo quedarse. Se sintió acogido, aprendió español y logró adaptarse.
“Aprendí español en Colombia. No hablaba nada antes de llegar, ni una palabra. El médico Jairo Rojas me ayudó mucho al principio, también Óscar Restrepo, que hablaba algo de inglés. En unos meses ya podía relacionarme con todos”.
Debut grande y noches exigentes
Su estreno fue nada menos que ante Millonarios en El Campín. Aquel día, el equipo titular azul estaba en España disputando el Trofeo Santiago Bernabéu frente al Real Madrid, así que enfrentaron una nómina alterna. El Chicó ganó 0-1 y Krul fue figura.
Luego vino otro reto: el Atanasio Girardot por Copa Colombia ante Atlético Nacional. Aquel Chicó aún conservaba cierta base campeona del 2008, dirigida por Alberto Gamero. Esa noche, pese a la derrota 1-0, Krul volvió a destacarse.
Cuenta que Gamero, cuando perdían, decía muy en serio que era por no ir suficiente a la iglesia.
En sus primeros días también vivió una escena curiosa: vio a un hombre de rastas, bajo y con guantes, volando de palo a palo. Pensó que era su competencia. Pero no. Era el lateral Elvis Perlaza bromeando como arquero.
“Esa fue mi primera imagen de Colombia”, recordó entre risas.
La fractura que cambió el rumbo
Krul soñaba con dar el salto de la liga colombiana a Argentina o Brasil. Sin embargo, una doble fractura de mandíbula en un entrenamiento lo dejó seis meses fuera. Nunca volvió a su mejor nivel.
Tras algunos partidos más con Chicó, decidió marcharse al Bayamón FC, en Puerto Rico. Allí disputó la Liga de Campeones de la Concacaf, pero en su primer partido el América los goleó 6-1 en un partido marcado por errores suyos.
El club decidió no continuar más con él. En la vuelta a Puerto Rico, fue detenido por autoridades migratorias por no tener visa adecuada y pasó un día encarcelado. El club le dijo: «Tenías que haber dicho que no eras futbolista sino un turista para que no te pusieran problema. Ahora la compras por tu cuenta».
El récord mundial
Después jugó en Japón, Australia y volvió a Europa. Solo le faltaba África para cumplir su sueño: jugar en todos los continentes.
Ese objetivo lo llevó a convertirse en el segundo arquero en lograrlo, después del alemán Lutz Pfannenstiel.
Eso sí, con una diferencia: Pfannenstiel sí actuó en clubes afiliados a las confederaciones oficiales de cada continente. Krul, en Oceanía, jugó para el Preston Lions, un club no afiliado a la OFC. En teoría jugó allí, pero técnicamente no fue en una competición oficial de la confederación.
Actualmente, a sus 38 años, milita en el Laranja Mecânica de Brasil, en el Campeonato Paranaense. En su hoja de vida suma 21 equipos y una historia frenética, pero que es completamente real.
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Red: @brayanechaparro
