El centrocampista almeriense desatascó un duelo espeso en el minuto ochenta y nueve con un disparo ajustado desde la frontal que prolonga la inercia ganadora de los rojiblancos a domicilio
El RCDE Stadium albergó un duelo de máxima tensión táctica donde el Espanyol y el Atlético de Madrid midieron sus fuerzas en la novena jornada del campeonato doméstico. Los rojiblancos asumieron el mando territorial desde el pitido inicial, buscando romper el entramado defensivo local mediante combinaciones rápidas por la banda derecha.
Sin embargo, el conjunto perico resistió con orden y disciplina durante gran parte del encuentro, achicando espacios y frustrando las acometidas visitantes. De hecho, la contienda avanzaba sin tregua mientras ambos banquillos movían sus fichas en busca de un desequilibrio que tardaría en llegar.
El monólogo territorial choca con la muralla perica y el recital de Fortuño
El bloque madrileño monopolizó la posesión del balón durante el primer acto, alcanzando registros superiores al setenta por ciento de tiempo de juego. Pablo Barrios asumió la manija en la medular, dirigiendo las operaciones y conectando con un activo Giuliano Simeone y un incisivo Jonathan David. De hecho, el delantero canadiense rozó el tanto en varias acciones, pero se topó una y otra vez con un inspirado Joan Fortuño bajo los palos.
Por su parte, el cuadro catalán apostó por la solidez defensiva y las transiciones rápidas para generar peligro en campo contrario. Leandro Cabrera estuvo muy cerca de inaugurar el marcador antes del descanso con un potente derechazo desde la frontal que se estrelló violentamente contra el travesaño. Con este panorama de dominio estéril y ocasiones alternas, los protagonistas enfilaron los vestuarios con el empate inicial intacto.
La pizarra de Simeone agita el tablero y encuentra el premio en la recta final
El técnico visitante movió el banquillo al descanso dando entrada a futbolistas de frescura como Julián Álvarez, Grimaldo y, posteriormente, Marcos Llorente. Una renovación de piernas que dinamizó la parcela ofensiva, permitiendo al centrocampista madrileño estrellar otro balón en el larguero nada más pisar el césped. El asedio visitante se intensificó con llegadas constantes de Julián Álvarez y un incansable Morten Hjulmand en el juego aéreo.
Cuando el empate sin goles parecía definitivo en Cornellà, una jugada colectiva de alta precisión en la salida de balón rompió la resistencia local. Julián Álvarez conectó con Álex Baena en la frontal del área, y el centrocampista almeriense cruzó un disparo perfecto ajustado a la cepa del poste en el minuto ochenta y nueve.
Esta victoria por la mínima consolida al Atlético en la segunda plaza con veintidos puntos, mientras que Marcos Llorente valoró el esfuerzo colectivo al término del choque reconociendo la dificultad histórica de sumar de a tres en este escenario.
